miércoles, 31 de octubre de 2018

5 monstruos del cine de terror clásico


Por: Andre Horruitiner

Halloween es una temporada especial para todas las edades: Dulces, disfraces, fiestas o salidas en la noche y todo con una temática de brujas, esqueletos, calabazas y demás cosas terroríficas. Para los fanáticos del cine, también es un tiempo especial, en el que se puede revisitar un género icónico: El cine de terror.

¿Qué es lo que hace del cine de terror tan especial? ¿Es acaso la historia? ¿La dirección? ¿Los efectos especiales? ¿Las actuaciones? En algunos casos es nada menos que los propios antagonistas quienes se llevan todo el crédito. 

Con el paso del tiempo, estos personajes van cambiando de temática, siempre de acuerdo a las necesidades del público, como lo es ahora con los fantasmas o demonios que aterran a familias inocentes o un grupo que amigos que solo quería divertirse.


Pero antes era diferente, allá por las décadas de 1910 hasta 1940, los villanos eran en su mayoría adaptaciones de obras literarias clásicas, y aquí veremos a cinco de los más emblemáticos:

El Conde Drácula (Interpretado por Bela Lugosi o por Christopher Lee)



Basado en el personaje de la obra de Bram Stoker sobre el vampiro más famoso de la historia; ambos actores llegaron a la fama de manera instantánea con sus actuaciones. Lugosi era exagerado a la hora de mostrar expresiones y movimientos, pero su voz y acento marcaban una autoridad, misterio e intensidad que cautivaban a la mayoría de espectadores. 

Por su parte, Lee se priorizaba más en las expresiones y acciones del conde que en la voz. Gracias a su interpretación y a las tomas de primer plano en sus películas se hizo famoso el concepto de darle colmillos a los vampiros, mostrando el lado animal del personaje.

El Hombre Lobo (Interpretado por Lon Chaney Jr.)



Aparte de su enorme contribución en la saga de películas de La Momia, Chaney Jr. es más conocido por su papel del hombre lobo. Gracias al poder del maquillaje y muchas horas de preparación, creaba una criatura salvaje que era apenas visible con claridad por los ambientes oscuros de la noche, momentos que aprovechaba para atacar sorpresivamente.

El Monstruo de Frankenstein (Interpretado por Boris Karloff)



Cuando se analiza la obra Frankenstein de Mary Shelley, ya sea en los libros o versiones cinematográfcas, muchos consideran que el verdadero antagonista era en realidad el doctor Victor Frankenstein, quién decidió creer que podía ser Dios. 

Sin embargo, nosotros nos enfocamos en el monstruo con la actuación icónica de Karloff; un ser frío e inexpresivo que intimidaba a cualquiera con su sola mirada o su porte brutal, muy acorde con su descomunal fuerza.

El Monstruo de la Laguna Negra (Interpretados por Ben Chapman y Ricou Browning)



Aunque no muchos lo saben, esta película tuvo dos secuelas que, lamentablemente, no tuvieron el mismo impacto que la original. En una época en la que se experimentaba con los primeros intentos de cine 3D, el largometraje original demostraba cómo la creatividad podía romper barreras. El diseño de monstruoso y aterrador de la criatura era algo fuera de lo usual. 

Vale decir también que, durante la filmación se necesitó dos actores para interpretar a la criatura: Chapman en las escenas de tierra y Browning (un nadador profesional) en los momentos bajo el agua.

El Fantasma de la Opera (Interpretado por Lon Chaney)



Cuando hablamos del cine de terror clásico, a muchos expertos o fanáticos de este arte se les viene a la mente el actor y maestro del maquillaje Lon Chaney, también conocido como “El Hombre de los Mil Rostros”, cuya contribución al cine ha sido notable hasta el día de hoy. 

Su papel más icónico ha sido el de Erick, el fantasma de la Opera, basada en la novela del mismo nombre. Chaney nos muestra un personaje trágico, pero sumamente inteligente y capaz de hacer todo por conseguir lo que quiere

Es la atmósfera que transmite al estar oculto entre las sombras o disfrazado entre el público, lo que genera esa intriga por ver el hombre detrás de la máscara. Esa intriga durará hasta la escena más famosa del largometraje mudo, donde vemos su rostro por fin, aterrándonos con su reacción.


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jueves, 25 de octubre de 2018

Venom: una extraña simbiosis que rompe la taquilla


"Mira alrededor del mundo. ¿Que ves? Un planeta al borde del colapso. Los seres humanos son desechables. Pero el hombre y el simbionte combinados, esta es una nueva raza, una nueva especie... una forma de vida superior.”

Por: Sergio Cueto

Ya está en cartelera Venom, la nueva película de ¿superhéroes? que da un giro bastante inesperado a este personaje, bastante popular durante los años 90 en el formato de novelas gráficas. Ahora, Tom Hardy hace suyo a un monstruo (no le digan parásito) atípico dentro de una película que ha dejado dividida a la crítica y que sigue sumando millones en el box-office.



Hay que partir de la siguiente base: este Venom toma solo los algunos elementos de las aventuras originales de Marvel Comics, aquí cambia su origen y el comportamiento de los protagonistas, salidos de la mente creativa de David Michelinie y el inefable Todd McFarlane. Para este film debería contarse una historia del icónico villano de Spider-man sin mencionar a Spider-man -por un tema de derechos. #TodoUnReto

La trama es sencilla: una nave que se estrella en la Tierra, arroja un ser extraterrestre que tomará como huésped a un desprevenido Eddie Brock, periodista en mala racha, que intentará destapar los experimentos secretos de la misteriosa compañía Life Foundation, a la par que lucha contra sus propios demonios. Añada poderes a la mezcla y voilà!

El propio Eddie Brock, interpretado por Tom Hardy, es un personaje que genera inmediata empatía con el espectador: hablador, un tanto looser, encantador y hasta vulnerable. Hardy nos regala un papel hecho a la medida.


Él y el ninguneado simbionte Venom, deben colaborar mutuamente para salir vivos de una situación inesperada, formado una singular relación a modo de las clásicas "buddy movies" como Lethal Weapon, Men In Black y The Odd Couple, que da pie a diálogos que marcan el carácter de ambos personajes.

El film, presenta una estructura lineal que consigue mantener un buen ritmo, iniciando con una dosis de suspenso que cierra con acción a radudales en clasificación PG-13. Estas secuencias muy bien coreografiadas van desde batallas y tiroteos a media luz con bombas de gas, hasta impactantes persecuciones en moto por las calles de San Franciso. El film cumple y deja ingeniosas pistas para una (posible) segunda parte.



En cuanto al CGI, la apariencia de Venom y -spoiler alert- el villano Riot, funcionan muy bien. Esta parte técnica no tiene puntos negativos, muy por el contrario, ha recibido elogios dada la similitud del personaje con su par en las viñetas. La batalla final de los violentos alienígenas de la raza Klyntar queda correctamente integrada.

Venom es una película difícil de catalogar -como lo fue el Daredevil de Ben Affleck en su momento- que tiene un inicio bien trabajado por el lado de la ciencia-ficción. A medida que avanza, la trama mezcla desenfado y humor negro con diálogos casi calcados del cómic; una experiencia que los #TrueBelievers de corazón agradecerán.

En contraste, podemos decir que el film frustra nuestras expectativas de hallarnos frente a una historia de terror puro, contradiciendo lo que parecía anticiparse en los trailers.


Aunque dista mucho de ser una fiel representación que los fans de Marvel conocemos, esta una película que consigue entretener y contra todo pronóstico arrancarnos más de una carcajada. ¿El secreto? La excelente relación humano/simbionte presentada.

Venom, cuya primera aparición se dió en Marvel Super Heroes: Secret Wars #8 (1984) -donde surgió el primer encuentro entre Spider-Man y el simbionte-, nos regala los esperados easter-eggs, referencias y hasta un cameo del mítico Stan Lee, a pesar que no ser su "padre" creativo. Cabe resaltar que el film esta basado fundamentalmente en la historia de dos cómics básicos: Venom: Lethal Protector y Venom: Planet of the Symbiotes.



Lo mejor son los intensos momentos de acción que nos hacen saltar de nuestros asientos y la simbiótica relación Eddie/Venom, sustentada por un Tom Hardy que se entrega por completo al papel (a pesar de que la crítica inicial la despedazó y hablaba de su peor trabajo hasta el momento).

¿Los puntos flojos? La falta de desarrollo del villano, a quien percibimos como uno de esos malos desechables sin llegar a entender del todo sus motivaciones. El último tramo del film, por su parte, llega de manera demasiado apresurada y corta su desarrollo, notándose claramente los casi 40 minutos que fueron retirados en edición.


Sin entrar en detalles ni spoilers, les comentamos que deben quedarse a ver dos escenas post-créditos: la primera tiene que ver con otro icónico personaje que promete una "carnicería" salvaje, mientras que la otra nos enlaza a un mundo un tanto más colorido, animado y lleno de arácnidos. ¡Atentos!


Ficha técnica

Dirección: Ruben Fleischer
Producción: Avi Arad, Matt Tolmach, Amy Pascal
Guión: Scott Rosenberg, Jeff Pinkner, Kelly Marcel, Will Beall
Basada en: Venom (Cómic) de David Michelinie y Todd McFarlane
Música: Ludwig Göransson
Fotografía: Matthew Libatique
Montaje: Alan Baumgarten
Protagonistas: Tom Hardy, Michelle Williams, Riz Ahmed, Reid Scott, Sope Aluko, Michelle Lee, Jenny Slate
País: Estados Unidos
Año: 2018
Género: Ciencia Ficción, Acción, Superheroes
Duración: 112 min.




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miércoles, 17 de octubre de 2018

“Utopía”: un desacierto que merece ser visto



Por: Alexiel Vidam

Hace unos días, la curiosidad me arrastró a ver una película que revivía una de las tragedias más sonadas en el medio nacional durante mis épocas de colegio: el incendio de la discoteca Utopía, ubicada en el Jockey Plaza desde mayo de 2002 hasta julio del mismo año.

De buenas a primeras, el hecho de que existiera una película sobre este tema, me provocó una sensación extraña, pues hacer una película sobre una desgracia de ese calibre suena un poco a oportunismo; sin embargo, el hecho de que hayan pasado tantos años desde ella me hizo preguntarme cuáles fueron las motivaciones de los directores para realizarla, qué enfoque le dieron y si finalmente lograron plasmar en el filme el desgarro que debieron sentir los familiares de las víctimas.



Para quienes nos visitan desde otros lares, o para las nuevas generaciones, me tomo el trabajo de explicar que Utopía era la discoteca más exclusiva del momento, que a ella sólo aspiraban entrar los jóvenes de las familias adineradas de Lima, y que sólo podían hacerlo si es que contaban con una invitación.

Se realizó, pues, una fiesta que prometía ser la más memorable del año, una fiesta “Zoo”, para la cual la discoteca había contratado al circo Los Hermanos Fuentes Gasca para que les cedieran un león, un tigre de bengala, un chimpancé y un caballo; los dos primeros se encontraban en dos grandes jaulas, mientras que los dos segundos se encontraban sueltos dentro del local; además, el personal se encontraba maquillado como animales salvajes y los encargados del espectáculo realizaban malabares con fuego, el cual mantenían vivo mediante envases de bencina.



Si a esta combinación de animales alterados por la enorme bulla –y la poca higiene que significa mantenerlos en un local cerrado- y maromas pirotécnicas con material inflamable –la bencina-, sumamos una pista de baile hecha de caucho, un techo falso de madera, la total ausencia de señalización de seguridad, la de un solo extintor, el hecho de que se hubiese cortado el agua en los baños para que la gente comprase en la barra, el que sólo hubiese una puerta disponible, y el que se repartiesen 3 mil entradas dobles para un local con capacidad de seiscientas personas… una catástrofe era predecible.  

Aquella noche provocó la muerte de 29 personas intoxicadas por el contacto del fuego con el caucho predominante en un local que funcionaba sin tener la autorización de Defensa Civil (y –para colocarle la cereza al pastel- contaba con un personal tan poco preparado, que intentó apagar el incendio rociándolo con alcohol).



La película aborda el drama de los padres de los jóvenes fallecidos, quienes, diez años después del desastre, siguen sin encontrar justicia. De su lado, se encuentra Julián (Renzo Schuller), un periodista frustrado y harto de cubrir noticias superficiales; él intentará completar los cabos sueltos  en un crimen por negligencia que se mantiene impune.

El tema de por sí es fuerte e invita a la reflexión, y a favor de la película se puede decir que reconstruye la crudeza que pudieron haber vivido los asistentes a esa noche siniestra sin ofender a los familiares de las víctimas reales (de hecho, muchos de ellos participaron dando su testimonio u ofreciendo sus casas para mostrar las locaciones reales donde sus hijos fallecidos se encontraron durante las horas previas a la tragedia).

El momento de la tragedia, de hecho, es –de lejos- el mejor logrado de todo el filme y –me atrevería a decir- el único que realmente hace que toda la película merezca ser vista.



De hecho, hay que tener bastante paciencia para llegar hasta ahí, pues toda la primera parte está llena de momentos sosos decorados por una desesperante y empalagosa musiquita que parece sacada de un culebrón mexicano. El guión, para esto, está lleno de clichés y frases enlatadas poco creíbles, que, enfatizadas por la sobreactuación terminan convirtiendo personajes en caricaturas.

Otro punto bastante débil de la película, de hecho, está en su pretensión de abarcar mucho (y enfatizar poco). La historia busca mostrarnos a la mayor cantidad posible de víctimas en los momentos previos al incendio; no obstante, esto confunde al espectador, que no consigue una verdadera conexión empática con ninguna de ellas.


En cuanto a la parte formal, la escena del desastre sigue siendo la mejor lograda, consiguiendo transmitir toda la tensión y la desesperación de quienes, en medio de la completa oscuridad y del humo tóxico, buscaban a toda costa hallar una salida. Las otras escenas, por el contrario, no parecen tener mucho trabajo visual, y no terminan de generar una atmósfera inmersiva, de modo que el espectador se queda siempre con la sensación de “no terminar de tragarse el rollo”.

La escena más falsa y primariosa, a mi parecer, fue aquella en la que Julián (Schuller) entra en un dilema personal acerca de resolver el caso utopía o darle prioridad a su vida personal. Esta sucesión de tomas en la que Schuller aparece gritando, agitando la cabeza y arrancándose los pelos recuerdan a una de esas escenas existencialistas que se muestran series de animación japonesa… sólo que en esas últimas el recurso –bien utilizado- funciona y se asume como parte de su estética, mientras que aquí no pega en lo absoluto y hasta provoca fastidio por la poca verosimilitud.


Para redondear, diré que Utopía es una película con grandes desaciertos y un tremendo acierto. Podemos pasar de casi toda la trama, pero la recreación del suceso principal consigue atrapar e impactar lo suficiente como para causar indignación, llevándonos reflexionar sobre la injusticia, la negligencia y la irresponsabilidad,  y a concienciar sobre cómo sucesos tan tristes como éste fueron “necesarios” para generar un cambio en las leyes peruanas.



Ficha técnica

Dirección: Jorge Vilela, Gino Tassara
Guión: Gino Tassara
Reparto: Renzo Schuller, Rossana Fernández-Maldonado, Gianfranco Brero, Valeria Bringas, Javier Valdés, Leslie Stewart, Priscilla Espinoza
País: Perú
Idioma: Español
Año: 2018
Género: Drama, basada en hechos reales