martes, 13 de noviembre de 2018

Cinematosis Navideño: Queremos regalar sonrisas



Como en años anteriores, Cinematosis anuncia Cinematosis Navideño, una actividad dedicada a regalar sonrisas a vísperas de la navidad. Este año, Cinematosis y ComunicArte Relaciones Públicas, marcas dedicadas a la promoción cultural, unen sus fuerzas para realizar una obra social a favor de los niños del Instituto Nacional de Salud del Niño de Breña (ex Hospital del Niño).

El evento, consiste en llevar a cabo un show tematizado de las películas de Disney, Marvel y la saga de Star Wars, además de chocolatada, entrega de regalos, libros de cuentos, de colorear y de actividades. Para la realización del espectáculo se contará con el apoyo de Rebel Legion Outpost Perú (grupo oficial de Star Wars en Perú), de Cosplay de Corazón (grupo de cosplayers que interpreta a los personajes de Disney) y Marvel Perú (grupo oficial de fans de Marvel). Además, el show será acompañado por el grupo Nazca, que interpretará temas navideños en versión clásica. Por si fuera poco, como números especiales, se contará con fragmentos del musical El Rey León y de la clásica Cascanueces, interpretados por el grupo de teatro Meravéllos y el elenco de ballet Azules la Danza respectivamente.


Auspician: Caleidos, Editora Vuk, Torres&Torres Lara Abogadosy  Clean&Clean.

Asimismo, el público general puede colaborar mediante la donación de regalos e insumos para la chocolatada. Para más información pueden comunicarse al 988902232 (Alexiel Vidam), escribir a cinematosiscronica@gmail.com o visitar el evento en facebook.



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miércoles, 31 de octubre de 2018

5 monstruos del cine de terror clásico


Por: Andre Horruitiner

Halloween es una temporada especial para todas las edades: Dulces, disfraces, fiestas o salidas en la noche y todo con una temática de brujas, esqueletos, calabazas y demás cosas terroríficas. Para los fanáticos del cine, también es un tiempo especial, en el que se puede revisitar un género icónico: El cine de terror.

¿Qué es lo que hace del cine de terror tan especial? ¿Es acaso la historia? ¿La dirección? ¿Los efectos especiales? ¿Las actuaciones? En algunos casos es nada menos que los propios antagonistas quienes se llevan todo el crédito. 

Con el paso del tiempo, estos personajes van cambiando de temática, siempre de acuerdo a las necesidades del público, como lo es ahora con los fantasmas o demonios que aterran a familias inocentes o un grupo que amigos que solo quería divertirse.


Pero antes era diferente, allá por las décadas de 1910 hasta 1940, los villanos eran en su mayoría adaptaciones de obras literarias clásicas, y aquí veremos a cinco de los más emblemáticos:

El Conde Drácula (Interpretado por Bela Lugosi o por Christopher Lee)



Basado en el personaje de la obra de Bram Stoker sobre el vampiro más famoso de la historia; ambos actores llegaron a la fama de manera instantánea con sus actuaciones. Lugosi era exagerado a la hora de mostrar expresiones y movimientos, pero su voz y acento marcaban una autoridad, misterio e intensidad que cautivaban a la mayoría de espectadores. 

Por su parte, Lee se priorizaba más en las expresiones y acciones del conde que en la voz. Gracias a su interpretación y a las tomas de primer plano en sus películas se hizo famoso el concepto de darle colmillos a los vampiros, mostrando el lado animal del personaje.

El Hombre Lobo (Interpretado por Lon Chaney Jr.)



Aparte de su enorme contribución en la saga de películas de La Momia, Chaney Jr. es más conocido por su papel del hombre lobo. Gracias al poder del maquillaje y muchas horas de preparación, creaba una criatura salvaje que era apenas visible con claridad por los ambientes oscuros de la noche, momentos que aprovechaba para atacar sorpresivamente.

El Monstruo de Frankenstein (Interpretado por Boris Karloff)



Cuando se analiza la obra Frankenstein de Mary Shelley, ya sea en los libros o versiones cinematográfcas, muchos consideran que el verdadero antagonista era en realidad el doctor Victor Frankenstein, quién decidió creer que podía ser Dios. 

Sin embargo, nosotros nos enfocamos en el monstruo con la actuación icónica de Karloff; un ser frío e inexpresivo que intimidaba a cualquiera con su sola mirada o su porte brutal, muy acorde con su descomunal fuerza.

El Monstruo de la Laguna Negra (Interpretados por Ben Chapman y Ricou Browning)



Aunque no muchos lo saben, esta película tuvo dos secuelas que, lamentablemente, no tuvieron el mismo impacto que la original. En una época en la que se experimentaba con los primeros intentos de cine 3D, el largometraje original demostraba cómo la creatividad podía romper barreras. El diseño de monstruoso y aterrador de la criatura era algo fuera de lo usual. 

Vale decir también que, durante la filmación se necesitó dos actores para interpretar a la criatura: Chapman en las escenas de tierra y Browning (un nadador profesional) en los momentos bajo el agua.

El Fantasma de la Opera (Interpretado por Lon Chaney)



Cuando hablamos del cine de terror clásico, a muchos expertos o fanáticos de este arte se les viene a la mente el actor y maestro del maquillaje Lon Chaney, también conocido como “El Hombre de los Mil Rostros”, cuya contribución al cine ha sido notable hasta el día de hoy. 

Su papel más icónico ha sido el de Erick, el fantasma de la Opera, basada en la novela del mismo nombre. Chaney nos muestra un personaje trágico, pero sumamente inteligente y capaz de hacer todo por conseguir lo que quiere

Es la atmósfera que transmite al estar oculto entre las sombras o disfrazado entre el público, lo que genera esa intriga por ver el hombre detrás de la máscara. Esa intriga durará hasta la escena más famosa del largometraje mudo, donde vemos su rostro por fin, aterrándonos con su reacción.


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jueves, 25 de octubre de 2018

Venom: una extraña simbiosis que rompe la taquilla


"Mira alrededor del mundo. ¿Que ves? Un planeta al borde del colapso. Los seres humanos son desechables. Pero el hombre y el simbionte combinados, esta es una nueva raza, una nueva especie... una forma de vida superior.”

Por: Sergio Cueto

Ya está en cartelera Venom, la nueva película de ¿superhéroes? que da un giro bastante inesperado a este personaje, bastante popular durante los años 90 en el formato de novelas gráficas. Ahora, Tom Hardy hace suyo a un monstruo (no le digan parásito) atípico dentro de una película que ha dejado dividida a la crítica y que sigue sumando millones en el box-office.



Hay que partir de la siguiente base: este Venom toma solo los algunos elementos de las aventuras originales de Marvel Comics, aquí cambia su origen y el comportamiento de los protagonistas, salidos de la mente creativa de David Michelinie y el inefable Todd McFarlane. Para este film debería contarse una historia del icónico villano de Spider-man sin mencionar a Spider-man -por un tema de derechos. #TodoUnReto

La trama es sencilla: una nave que se estrella en la Tierra, arroja un ser extraterrestre que tomará como huésped a un desprevenido Eddie Brock, periodista en mala racha, que intentará destapar los experimentos secretos de la misteriosa compañía Life Foundation, a la par que lucha contra sus propios demonios. Añada poderes a la mezcla y voilà!

El propio Eddie Brock, interpretado por Tom Hardy, es un personaje que genera inmediata empatía con el espectador: hablador, un tanto looser, encantador y hasta vulnerable. Hardy nos regala un papel hecho a la medida.


Él y el ninguneado simbionte Venom, deben colaborar mutuamente para salir vivos de una situación inesperada, formado una singular relación a modo de las clásicas "buddy movies" como Lethal Weapon, Men In Black y The Odd Couple, que da pie a diálogos que marcan el carácter de ambos personajes.

El film, presenta una estructura lineal que consigue mantener un buen ritmo, iniciando con una dosis de suspenso que cierra con acción a radudales en clasificación PG-13. Estas secuencias muy bien coreografiadas van desde batallas y tiroteos a media luz con bombas de gas, hasta impactantes persecuciones en moto por las calles de San Franciso. El film cumple y deja ingeniosas pistas para una (posible) segunda parte.



En cuanto al CGI, la apariencia de Venom y -spoiler alert- el villano Riot, funcionan muy bien. Esta parte técnica no tiene puntos negativos, muy por el contrario, ha recibido elogios dada la similitud del personaje con su par en las viñetas. La batalla final de los violentos alienígenas de la raza Klyntar queda correctamente integrada.

Venom es una película difícil de catalogar -como lo fue el Daredevil de Ben Affleck en su momento- que tiene un inicio bien trabajado por el lado de la ciencia-ficción. A medida que avanza, la trama mezcla desenfado y humor negro con diálogos casi calcados del cómic; una experiencia que los #TrueBelievers de corazón agradecerán.

En contraste, podemos decir que el film frustra nuestras expectativas de hallarnos frente a una historia de terror puro, contradiciendo lo que parecía anticiparse en los trailers.


Aunque dista mucho de ser una fiel representación que los fans de Marvel conocemos, esta una película que consigue entretener y contra todo pronóstico arrancarnos más de una carcajada. ¿El secreto? La excelente relación humano/simbionte presentada.

Venom, cuya primera aparición se dió en Marvel Super Heroes: Secret Wars #8 (1984) -donde surgió el primer encuentro entre Spider-Man y el simbionte-, nos regala los esperados easter-eggs, referencias y hasta un cameo del mítico Stan Lee, a pesar que no ser su "padre" creativo. Cabe resaltar que el film esta basado fundamentalmente en la historia de dos cómics básicos: Venom: Lethal Protector y Venom: Planet of the Symbiotes.



Lo mejor son los intensos momentos de acción que nos hacen saltar de nuestros asientos y la simbiótica relación Eddie/Venom, sustentada por un Tom Hardy que se entrega por completo al papel (a pesar de que la crítica inicial la despedazó y hablaba de su peor trabajo hasta el momento).

¿Los puntos flojos? La falta de desarrollo del villano, a quien percibimos como uno de esos malos desechables sin llegar a entender del todo sus motivaciones. El último tramo del film, por su parte, llega de manera demasiado apresurada y corta su desarrollo, notándose claramente los casi 40 minutos que fueron retirados en edición.


Sin entrar en detalles ni spoilers, les comentamos que deben quedarse a ver dos escenas post-créditos: la primera tiene que ver con otro icónico personaje que promete una "carnicería" salvaje, mientras que la otra nos enlaza a un mundo un tanto más colorido, animado y lleno de arácnidos. ¡Atentos!


Ficha técnica

Dirección: Ruben Fleischer
Producción: Avi Arad, Matt Tolmach, Amy Pascal
Guión: Scott Rosenberg, Jeff Pinkner, Kelly Marcel, Will Beall
Basada en: Venom (Cómic) de David Michelinie y Todd McFarlane
Música: Ludwig Göransson
Fotografía: Matthew Libatique
Montaje: Alan Baumgarten
Protagonistas: Tom Hardy, Michelle Williams, Riz Ahmed, Reid Scott, Sope Aluko, Michelle Lee, Jenny Slate
País: Estados Unidos
Año: 2018
Género: Ciencia Ficción, Acción, Superheroes
Duración: 112 min.




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miércoles, 17 de octubre de 2018

“Utopía”: un desacierto que merece ser visto



Por: Alexiel Vidam

Hace unos días, la curiosidad me arrastró a ver una película que revivía una de las tragedias más sonadas en el medio nacional durante mis épocas de colegio: el incendio de la discoteca Utopía, ubicada en el Jockey Plaza desde mayo de 2002 hasta julio del mismo año.

De buenas a primeras, el hecho de que existiera una película sobre este tema, me provocó una sensación extraña, pues hacer una película sobre una desgracia de ese calibre suena un poco a oportunismo; sin embargo, el hecho de que hayan pasado tantos años desde ella me hizo preguntarme cuáles fueron las motivaciones de los directores para realizarla, qué enfoque le dieron y si finalmente lograron plasmar en el filme el desgarro que debieron sentir los familiares de las víctimas.



Para quienes nos visitan desde otros lares, o para las nuevas generaciones, me tomo el trabajo de explicar que Utopía era la discoteca más exclusiva del momento, que a ella sólo aspiraban entrar los jóvenes de las familias adineradas de Lima, y que sólo podían hacerlo si es que contaban con una invitación.

Se realizó, pues, una fiesta que prometía ser la más memorable del año, una fiesta “Zoo”, para la cual la discoteca había contratado al circo Los Hermanos Fuentes Gasca para que les cedieran un león, un tigre de bengala, un chimpancé y un caballo; los dos primeros se encontraban en dos grandes jaulas, mientras que los dos segundos se encontraban sueltos dentro del local; además, el personal se encontraba maquillado como animales salvajes y los encargados del espectáculo realizaban malabares con fuego, el cual mantenían vivo mediante envases de bencina.



Si a esta combinación de animales alterados por la enorme bulla –y la poca higiene que significa mantenerlos en un local cerrado- y maromas pirotécnicas con material inflamable –la bencina-, sumamos una pista de baile hecha de caucho, un techo falso de madera, la total ausencia de señalización de seguridad, la de un solo extintor, el hecho de que se hubiese cortado el agua en los baños para que la gente comprase en la barra, el que sólo hubiese una puerta disponible, y el que se repartiesen 3 mil entradas dobles para un local con capacidad de seiscientas personas… una catástrofe era predecible.  

Aquella noche provocó la muerte de 29 personas intoxicadas por el contacto del fuego con el caucho predominante en un local que funcionaba sin tener la autorización de Defensa Civil (y –para colocarle la cereza al pastel- contaba con un personal tan poco preparado, que intentó apagar el incendio rociándolo con alcohol).



La película aborda el drama de los padres de los jóvenes fallecidos, quienes, diez años después del desastre, siguen sin encontrar justicia. De su lado, se encuentra Julián (Renzo Schuller), un periodista frustrado y harto de cubrir noticias superficiales; él intentará completar los cabos sueltos  en un crimen por negligencia que se mantiene impune.

El tema de por sí es fuerte e invita a la reflexión, y a favor de la película se puede decir que reconstruye la crudeza que pudieron haber vivido los asistentes a esa noche siniestra sin ofender a los familiares de las víctimas reales (de hecho, muchos de ellos participaron dando su testimonio u ofreciendo sus casas para mostrar las locaciones reales donde sus hijos fallecidos se encontraron durante las horas previas a la tragedia).

El momento de la tragedia, de hecho, es –de lejos- el mejor logrado de todo el filme y –me atrevería a decir- el único que realmente hace que toda la película merezca ser vista.



De hecho, hay que tener bastante paciencia para llegar hasta ahí, pues toda la primera parte está llena de momentos sosos decorados por una desesperante y empalagosa musiquita que parece sacada de un culebrón mexicano. El guión, para esto, está lleno de clichés y frases enlatadas poco creíbles, que, enfatizadas por la sobreactuación terminan convirtiendo personajes en caricaturas.

Otro punto bastante débil de la película, de hecho, está en su pretensión de abarcar mucho (y enfatizar poco). La historia busca mostrarnos a la mayor cantidad posible de víctimas en los momentos previos al incendio; no obstante, esto confunde al espectador, que no consigue una verdadera conexión empática con ninguna de ellas.


En cuanto a la parte formal, la escena del desastre sigue siendo la mejor lograda, consiguiendo transmitir toda la tensión y la desesperación de quienes, en medio de la completa oscuridad y del humo tóxico, buscaban a toda costa hallar una salida. Las otras escenas, por el contrario, no parecen tener mucho trabajo visual, y no terminan de generar una atmósfera inmersiva, de modo que el espectador se queda siempre con la sensación de “no terminar de tragarse el rollo”.

La escena más falsa y primariosa, a mi parecer, fue aquella en la que Julián (Schuller) entra en un dilema personal acerca de resolver el caso utopía o darle prioridad a su vida personal. Esta sucesión de tomas en la que Schuller aparece gritando, agitando la cabeza y arrancándose los pelos recuerdan a una de esas escenas existencialistas que se muestran series de animación japonesa… sólo que en esas últimas el recurso –bien utilizado- funciona y se asume como parte de su estética, mientras que aquí no pega en lo absoluto y hasta provoca fastidio por la poca verosimilitud.


Para redondear, diré que Utopía es una película con grandes desaciertos y un tremendo acierto. Podemos pasar de casi toda la trama, pero la recreación del suceso principal consigue atrapar e impactar lo suficiente como para causar indignación, llevándonos reflexionar sobre la injusticia, la negligencia y la irresponsabilidad,  y a concienciar sobre cómo sucesos tan tristes como éste fueron “necesarios” para generar un cambio en las leyes peruanas.



Ficha técnica

Dirección: Jorge Vilela, Gino Tassara
Guión: Gino Tassara
Reparto: Renzo Schuller, Rossana Fernández-Maldonado, Gianfranco Brero, Valeria Bringas, Javier Valdés, Leslie Stewart, Priscilla Espinoza
País: Perú
Idioma: Español
Año: 2018
Género: Drama, basada en hechos reales

martes, 17 de julio de 2018

"El Duque de Burgundy": Fetichismo y poesía audiovisual



Por: Alexiel Vidam

Creía que había completado mi ranking de la películas eróticas, hasta que uno de esos encontrones repentinos de la vida, me presentó El Duque de Burgundy (2014), un filme que no sólo resulta extremadamente provocador, sino también, tan hermoso en el sentido cinematográfico, como complejo y excitantemente inteligente en el aspecto narrativo.

El argumento va sobre el amor, pero sobre un amor completamente heterodoxo… Y cuando digo “heterodoxo”, me refiero a lo más heterodoxo de lo heterodoxo… tan heterodoxo, que es heterodoxo hasta para aquello que reconocemos como tal.


Para comprender mejor este trabalenguas, diremos que es la historia de la pareja compuesta por Evelyn y Cynthia (Chiara D'Anna y Sidse Babett Knudsen respectivamente), alumna y maestra de Entomología, especialmente dedicadas al estudio de las mariposas. Evelyn y Cinthya tienen una rutina que se repite a diario, en la cual un finge ser sirvienta de la otra, y, además de dedicarse a las labores de la casa, asume los castigos que la ama dispone, y de los cuales depende la carga erótica de la relación.



La tensión de la película gira en torno a la frustrada búsqueda de la felicidad en la felicidad del otro, en torno al sacrificio y a un equilibrio que tarda en dar luces. Los personajes alternan mutuamente sus roles de poder dentro de la relación, a la vez que la interacción se intercala con metafóricas figuras de mariposas, a veces disecadas y clavadas en la pared, a veces al libre vuelo.

De hecho, una mariposa que aparece con frecuencia en escena, es la mariposa nocturna, cuyo significado simbólico es, precisamente, el de la entrega, el sacrificio desinteresado y la felicidad conyugal. El título de la película, asimismo, se refiere a una tipo dentro de esta especie (Hamearis Lucina), y el término “Pinastri”, presente como pablara segura que usan los personajes en su juego sadomasoquista, se refiere a un tipo de oruga (animal que –por cierto-, se arrastra).



Entrando en los personajes, Cinthya, es una mujer de unos cincuenta y tantos años que parece sentirse agobiada por su edad, y que busca en Evelyn –unos 10 o 15 años menor que ella- un toque de frescura que la reviva. La historia da a entender, pues, que en algún momento la pareja se sintió plenamente cómoda en su juego de dominación y sumisión, hasta que los deseos de Evelyn van desatándose al punto de develar a una verdadera masoquista. Esto no parece cuadrar con la personalidad de Cinthya, quien, después del teatro, espera una noche de abrazos y frases románticas.

Es aquí cuando surgen los problemas, pues Evelyn comienza a sentirse frustrada y a dictar –una a una- las formas en que desea ser sometida por su amante; esto desgarra progresivamente a Cinthya, quien en principio accede a todos los mandatos de Evelyn, pero poco a poco demuestra actitudes pasivo-agresivas. Sin duda, uno de los elementos más ricos a nivel argumental, es la paradoja de roles entre estos dos personajes, en la cual, quien es dominante en lo físico acaba siendo sumisa en lo emocional y viceversa.



Por otra parte, en cuanto al trabajo estético, la película, es, por donde se mire, una completa exquisitez. Si tuviese que elegir una descripción en dos palabras, sería “poema audiovisual”, pues está llena de dobles interpretaciones, sugerencias y enigmas tanto dentro de lo narrativo como de lo elemental. Así pues, nos dejamos embriagar por una atmósfera onírica, en la que el desenfoque prismático entra en perfecta comunión con el sonido independiente del dúo Cat’s eyes.

Un detalle a resaltar dentro de este aspecto, es la maestría con la que el director Peter Strickland consigue que situaciones comúnmente perturbadoras y repulsivas sean vistas con total normalidad y magnificencia, llegando a despertar un fuerte deseo. De pronto, una golden shower o la solicitud de un inodoro humano son percibidas con la perfecta armonía del universo mágico al que pertenecen; ése que nos invita a relajarnos y asumir con serenidad la completa entrega.


La fotografía y la dirección de arte, en este aspecto, desempeñan un trabajo fundamental. No sería posible semejante construcción real-maravillosa, de no ser por la precisa selección de colores –entre rojos oscuros y azules pastel, de acuerdo a las escenas-, el excelente uso de iluminación y filtros –marcando la saturación- y unos decorados que nos trasladan a un espacio temporal indefinido, que podría situarse en un pasado no muy lejano o en el presente, en una zona apartada, campestre, e ideal para el desarrollo de un amor completamente atípico.


Catalogada como la mejor película de 2014 y una de las mejores de la década según el diario LA Weekly, El Duque de Burgundy es una pieza cinematográfica que ningún amante del arte y de la belleza misma puede dejar de ver.



Ficha técnica


Director: Peter Strickland
Productor: Andy Starke
Guión: Peter Strickland
Reparto: Sidse Babett Knudsen, Chiara D'Anna, Fatma Mohamed
Música: Cat’s Eyes
Fotografía: Nic Knowland
Edición: Mátyás Fekete
Año: 2014
País: Reino Unido
Idioma: Inglés
Género: Drama psicológico, romance, erotismo

lunes, 4 de junio de 2018

El nacimiento del héroe: "Han Solo, una historia de Star Wars"


Por: Jorge André Ruiz

La nueva entrega de la saga galáctica más importante llegó a nuestro país, y con ella, una gran expectativa por parte de los fans de esta popular franquicia, entre los que me incluyo.

Han Solo: Una película de Star Wars es un spin-off bastante agradable y fácil de disfrutar, todo ello a pesar de la polémica recepción del Episodio VIII: Los últimos Jedi; en consecuencia, el interés que tenía por ver esta película no era muy elevado.

A ello se sumaba el mal augurio que traía el que, durante la grabación, se haya despedido a los directores Phil Lord y Christopher Miller (The Lego Movie). Circulaban rumores además, sobre la falta de habilidad actoral del protagonista (Alden Ehrenreich); es decir, se pintaba un panorama bastante caótico.


Felizmente, Ron Howard entró a salvar el día en un momento en que la producción se estaba desmoronando. Incluso George Lucas estuvo presente durante las grabaciones y tuvo pequeños pero importantes aportes al producto final.

Sobre la película en sí, la trama cumplió con mis expectativas. Fue simple, sin caer en lo predecible -excepto por algunos detalles clave que sabíamos debían ocurrir. Mantuvo la coherencia a lo largo de la película y pudo sostenerse por sí misma sin necesidad de recurrir a giros radicales o forzar los eventos. Los personajes fueron empáticos para el espectador, aunque por momentos, algunos exageraron de forma innecesaria.



Las escenas de acción y persecución me mantuvieron al filo del asiento y con la adrenalina bombeando a más doce pársecs en el Corredor de Kessel. Los escenarios utilizados son impactantes y permiten que volemos dentro de nuevos planetas y sistemas que no aparecieron en anteriores episodios. La música está muy bien articulada con las escenas y logra el disfrute adecuado. Punto para el maestro John Williams y compañía.

Analizándola minuciosamente –alerta de spoilers- la historia sigue una línea común, y, hasta se podría decir, cliché de pareja-se-separa-cuando-intentan-huir, héroe-decide-volver-por-ella, se-encuentran-años-después-inesperadamente, vuelven-a-trabajar-juntos, las-chispas-del-amor-surgen y para cerrar con la clásica secretos-del-pasado-los-persiguen.



Sin embargo, la historia no pierde su encanto por ello y el romance entre el joven Han Solo (Ehrenreich) y Q'ira (Emilia Clarke) se ve convincente en la gran pantalla. Por otro lado, la cuota romántica entre Tobias Beckett (Woody Harrelson) y Val (Thandie Newton) me parece mucho mejor representada, pese a su brevedad.

Un tema en particular que me dejó contrariado fue la participación de la androide L3-37. Algo que he notado en las películas de Disney, es que están mostrando una postura interesante frente a diversos problemas sociales: el control del gobierno en Capitán América: El Soldado del Invierno; el racismo y discriminación en Pantera Negra y el problema frente a la escasez de recursos en Avengers: Infinity War.



En la película de Han Solo, L3-37 continúa con esta agenda, ya que promueve la idea de "igualdad de derechos y libertad para los andriodes". Incluso queda entendido que logró impulsar una rebelión en las minas de Kessel.

Si bien la idea que plantea es válida e interesante, me parece algo forzada en este contexto galáctico. No existe ningún otro caso, mención o indicio de esa temática en ningún otro momento de la franquicia cinematográfica.

Las referencias a esta idea de los derechos de los androides sí aparecen en la novela Last Shot (Último disparo), vinculada a este film y también en un artículo publicado por Wizards of the Coast en su página web en el 2004, dentro de una campaña RPG Living Force.



El concepto, a mi entender, es que Disney está tratando de resaltar, en este caso a través de L3-37, la lucha por las minorías con menos prerrogativas que el grupo dominante: las mujeres, algunos grupos étnicos y la comunidad LGTBIQ, lo que ha generado que se abra el debate sobre la vulnerabilidad en la que se encuentran estos grupos, pese a que nos encontramos en el siglo XXI.

Sobre los roles femeninos, destaca la trama en torno a Q'ira, claro ejemplo del padecer de las mujeres en sociedades en las que la injusticia gobierna. Hace mención a que "tuvo que hacer lo necesario para sobrevivir". Claro que al final ella estuvo jalando los hilos de su propio plan, pero eso es tema de otra discusión.



Otro rol femenino interesante fue el Enfys Nest (Erin Kellyman) quien al principio parece ser un lideresa malvada, pero cuyo trasfondo es entendible y hasta honorable, ya que más que encabezar piratas, se trata de rebeldes con causa justa: librarse del yugo del Imperio galáctico. Tiene una impresionante aparición inicial –muy al estilo de los merodeadores de Mad Max- en una palabra, espectacular y la música empleada, muy apropiada.

Volviendo al tema de la acción, las persecuciones tanto en el espacio como en los planetas son bastante intensas. Atención a la ruta para huir del bloqueo de Kessel. La película nos permite sentirnos –y sentarnos- en la cabina mirando hacia la oscuridad del universo: Hay más de una sorpresa, a la orilla de un vórtice de gravedad.



Hay algunas escenas, además, que nos recuerdan a las grandes películas de atracos, vaqueros y forajidos, en los que la vulnerabilidad de los rieles hacía de los cargamentos un blanco fácil para los ladrones. En este caso y yéndonos al especio, el atraco con botas de adhesión y rayos laser le dio un sabor especial/espacial a esta franquicia.

Con respecto a Lando Calrissian (Donald Glover), la escena en la que Han lo reta a un juego de cartas, nos recuerda a James Bond en Casino Royal. En sí, la película de Ron Howard, es una mezcla de Ocean’s Eleven y The Italian Job, pero al estilo Star Wars.




Como producto en sí, me gustó bastante y la considero recomendable para fans de la saga; del mismo modo, para cualquier persona que no haya visto, leído, ni oído hablar de Star Wars. ¿Existirá ese 1%?

Las dos horas de duración te mantendrán concentrado de principio a fin y no querrás perderte ningún segundo de la trama. No importa si te gustó o pareció un desastre el Episodio VIII, Han Solo: Una Historia de Star Wars continúa la línea de películas que inició la exitosa Rogue One y le da una perspectiva distinta al universo de Star Wars. ¡Qué la fuerza los acompañe!



Ficha técnica

Dirección: Ron Howard
Producción: Kathleen Kennedy, Simon Emanuel, Allison Shearmur
Guión: Lawrence Kasdan, Jon Kasdan
Historia: Basada en los personajes de George Lucas
Música: John Powell. John Williams
Fotografía: Bradford Young
Reparto: Alden Ehrenreich, Woody Harrelson, Emilia Clarke, Donald Glover, Thandie Newton, Phoebe Waller-Bridge, Joonas Suotamo, Paul Bettany
País: Estados Unidos
Año: 2018
Género: Acción, Aventura, Ciencia ficción

miércoles, 23 de mayo de 2018

Grandes esperanzas y amores desgarrados



Por: Alexiel Vidam

Grandes Esperanzas (1998) de Alfonso Cuarón, es una de esas películas que vale la pena repetir (debo haberla repetido unas cuantas miles de veces), y también de esas películas románticas que uno puede ver sin sentir un poco de vergüenza.

Es cierto que habla de amor romántico… un tipo de amor, que, por cierto, se encuentra bastante vetado/criticado en esta época moderna y progresista; sin embargo, ¿quién no podría identificarse con ella? ¿Quién no ha sentido ese amor desgraciado y sinsentido alguna vez en su vida? Creo que todos somos conscientes de que, lo que vemos en pantalla, no es lo que debería ser, ni el tipo de amor que desearíamos tener, pero no por ello dejamos de disfrutar de la historia y de la genialidad de la puesta en escena, ni de conectar con alguno de esos momentos que hoy preferíamos borrar de nuestras biografías.


Esta historia es, ni más ni menos, que una adaptación moderna de la novela homónima de Charles Dickens (1860). Cuenta la historia de Finnegan “Finn” Bell (Ethan Hawke), un joven que, desde su niñez, se encuentra locamente enamorado de Estella (Gwyneth Paltrow), una mujer manipuladora -y extremadamente seductora-, educada por su tía, la Sra. Dinsmoor (Anne Bancroft) para romper el corazón de los hombres.



Te destrozará el corazón. Dalo por hecho. Qué trágico. Ya estás enamorado. Y aún cuanto te garantice que esta muchacha te herirá terriblemente, la buscarás con afán. ¿No es grandioso el amor?

El primer obstáculo que percibe Finn, para alcanzar el corazón de Estella, es la diferencia social que existe entre ambos. Finn es un muchacho de clase media-baja, mientras Estella es la heredera de la adinerada y extravagante Sra. Dinsmoor. Sin embargo, repentinamente se abre para Finn una gran puerta de posibilidades (de “grandes esperanzas”): los dibujos que Finn hacía por afición, han llegado mágicamente a manos de una galerista que espera mostrar su trabajo en Nueva York. Todo indica que Finn cuenta con un patrocinador secreto, interesado en dar a conocer su arte al mundo.


Finn piensa que se trata de la señora Dinsmoor, quien pronto le revela que Estella –a quien él no veía por años- se encuentra en Nueva York. ¿Es que acaso la Sra. Dinsmoor estaba interesada en que él se reencuentre con Estella?

Lo que más me ha gustado de este filme, es, sin duda, la maestría con la que Cuarón ha conseguido adaptar un argumento tan clásico a los tiempos modernos. En la versión original, el protagonista sueña con convertirse en caballero; en la adaptación, busca convertirse en un pintor afamado y reconocido. El galanteo entre Estella y Finn también ha evolucionado a la época actual; ya no se trata de simples miradas, sonrisas, bailes e inocentes besos en la mejilla; la cosa se vuelve mucho más pasional y acorde con el romance contemporáneo.


De las interpretaciones, la que más me atrapó fue la de Anne Bancroft como esa anciana trastornada y obsesionada con atrapar al pobre Finn en la telaraña de la preciosa y nociva Estella. Este personaje, además, tiene la curiosidad de recordar en cierto modo al papel que años atrás se convirtiese en el más icónico de la actriz: la provocadora y neurótica Mrs. Robinson, de El Graduado. Mrs. Dinsmoor pues, pareciera ser una versión envejecida de Mrs. Robinson; como si ésta –años más tarde- hubiese llevado su neurosis al extremo límite.


Gwyneth Paltrow y Ethan Hawke, por su parte, interpretan bien el drama romántico de “gato y ratón”, donde el felino juguetea, divertido y sádico, con su presa antes de aplicar el zarpazo monrtal. Y de Robert De Niro… ni qué decir; sabe mostrar la excelencia que siempre le caracteriza hasta en el papel más pequeño. Él representa a esos “villanos muy simpáticos”, esos “tipos malos” que en muy en el fondo tienen buen corazón.



La fotografía y el arte son otros factores clave para completar la atmósfera del filme. El juego entre el verde, los rayos de sol que se cuelan, y las ramas secas en la casa de la Sra. Dinsmoor, construyen un ambiente excéntrico y extrañamente lúgubre, muy acorde con la atmósfera del personaje. Por otro lado, la lluvia en uno de los diálogos más dramáticos del filme recarga las frases de un desgarrado Finn de una intensidad conmovedora, capaz de atravesar al espectador.



Finalmente, y para cerrar con broche de oro, la música termina de construir ese ambiente místico y atrapante. Ella, sin mucho esfuerzo, es capaz de convertirnos en Finn, de identificarnos con sus anhelos y su amor tan apasionado e intenso, como irracional.



Ficha técnica

Dirección: Alfonso Cuarón
Producción: Art Linson
Idea original: Charles Dickens (de su novela Grandes Esperanzas)
Guión: Mitch Glazer
Música: Patrick Doyle
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Montaje: Steven Weisberg
Reparto: Ethan Hawke, Gwyneth Paltrow, Anne Bancroft, Robert De Niro
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 1998
Género: Drama romántico