viernes, 25 de marzo de 2016

"Batman vs Superman": Los demonios no vienen del infierno, vienen del cielo



Por: Sergio Cueto

¡Llegó el ansiado día! El Amanecer de la Justicia ya está entre nosotros. Nos encontramos, pues, frente al segundo largometraje de Zack Snyder, donde se desarrolla al personaje de Kal-El (Superman). En esta ocasión, le tocará enfrentar a Batman, justiciero de Gotham, quien decide castigarlo tras sus últimas acciones. Vale decir que Batman vs. Superman, es también la piedra fundamental de lo que será La Liga de la Justicia, un título que vendrá dividido en dos partes previstas para 2017 y 2019.

¿Lo mejor de la película? Empezamos con el desarrollo de Batman utilizando, paradógicamente, su génesis para mostrarnos su caída. Un sueño, una esperanza rota, en pocos minutos; podemos revivir con él esa paulatina pérdida de fe en la humanidad que nos lleva al Batman más violento hasta la fecha. A la par tenemos a un Bruce Wayne maduro, bebedor, mujeriego y con mucho rencor acompañado por el genial y fiel Alfred de Jeremy Irons: "La fiebre, la rabia, la sensación de impotencia que vuelve a los hombres buenos, crueles."


Si Batman vs. Superman alcanza fácilmente los 160 minutos de duración, la acción como tal no llega hasta el tramo final de la misma. También les adelantamos: NO hay escena post-créditos; no se queden en el cine esperando algún teaser a futuro.

Las cerca de dos horas iniciales se dedican a mostrarnos poco a poco como va creciendo el conflicto entre Superman y Batman, dos superhéroes que se perciben el uno al otro como amenazas. "Él tiene el poder de aniquilar la raza humana y tenemos que destruirlo. "


Batman no considera a Superman ni siquiera humano (y en verdad no lo es), y cree que tiene demasiado poder como para gestionarlo por sí mismo. Superman ve en Batman a un justiciero de la calle, un vigilante al margen de la ley. Está incluso dispuesto a denunciarlo e investigar sus métodos por la vía periodística (sin mucho éxito).

El guión toma su tiempo para mostrarnos no solo éste conflicto; también uno más elaborado tras bambalinas. Un conflicto social ético y hasta político: La Senadora Finch (Holly Hunter) y Lex Luthor (Jesse Eisenberg) tienen un enfrentamiento verbal muy interesante; ellos presentan posturas opuestas que defienden con uñas y dientes. ¿Puede ser un Dios todopoderoso y bondadoso a la vez?

El cara a cara de Batman y Superman es espectacular, y es la parte que todos esperan ver con ansias, por más que la justificación final de que tengan este cuerpo a cuerpo no sea tan simple como una lucha de egos. Hay un trasfondo interesante y bastante más profundo. "Negro y azul. Dios vs. Hombre. Día contra la noche."



La forma en la que cada uno exhibe sus fortalezas y debilidades, y toda la iconografía desplegada, cumple las expectativas de largo. Tanto el traje como la armadura táctica de Batman, como sus complejos equipos informáticos, vehículos y su nave en modo dron (gracias Alfred), contribuyen a crear un personaje tan familiar como atractivo para el espectador.

La simbología asociada a Superman es un punto aparte para comentar. Podría decir que nos muestra (a propósito de la Semana Santa) a un héroe mesiánico, que debe sacrificarse para ser comprendido por una humanidad que le teme. La genta odia aquello que no comprende, y así volvemos al tono cuasi bíblico que el director ya había mostrado en Man of Steel, con abundantes planos picados (desde lo alto), en los que su aparición es casi redentora.


Pasando a Lex Luthor, los más fieles seguidores de DC Comics van a rasgarse las vestiduras; se trata de un personaje completamente distinto al original. Y –aunque a muchos les cueste admitirlo- se agradece. Se trata de un Lex reinventado, acorde al nuevo universo que nos plantea Zack Snyder. Además del dinero, la ambición y su visceral odio hacia Superman, este nuevo Lex está un tanto “jokerizado”, si cabe el término.

Él plantea una cuestión, entre sus desvaríos: la incompatibilidad entre poder hacer todo y hacer el bien, a la vista del resultado palpable en la sociedad. Queda claro que proyecta en el hombre de acero esa paradoja y es lo que le lleva a buscar su destrucción, o al menos justificar así sus fines no-santos. "Los demonios no vienen del infierno, vienen del cielo."


Lex Luthor
¿Los puntos flojos? Como punto más importante y crucial, la cantidad de misterios sin resolver. Uno de ellos es un sueño premonitorio (se supone) de Bruce Wayne. Como esta crítica es libre de spoilers, no indagaré en ella, pero vale decir que, si no eres de acérrimo seguidor de los cómics, seguro lo sentirás como momento incoherente.

Otro problema es el metraje. Y es que Batman vs. Superman quiere abarcar demasiado y ésa es su principal debilidad: Nos muestra muchos personajes, algunos difíciles de reconocer para los no-fans, como el personaje de Callan Mulvey (KGBeast). La película tal vez debió centrarse en el choque de Batman y Superman (que parece algo corto), como prometía el título; en vez de ello, pretende meter en el mismo saco a una cantidad de personajes que entran y salen sin mayor profundidad. Quizás la idea de Snyder era dejarnos curiosos ante una futura entrega del universo expandido de DC Comics, pero peca de emplear elementos en demasía. Esperamos conocer un poco más de Wonder Woman en su película en solitario, al igual que en el proyecto de Batman y La Liga de la Justicia.


Si tomamos en cuenta además que –en teoría- Batman vs Superman ocurre en el mismo universo que Escuadrón Suicida, aún no nos queda claro cómo van a encajar lo que hemos visto aquí con aquella película.

En cuanto a su aspecto visual y técnico, la fotografía es impecable. El uso de la atmósfera oscura y lluviosa es marcado a pesar de que no todo ocurre en Gotham, pero es que el tono de la película en general. Si te gustó Man of Steel, yo creo que amarás ésta película; si no fue así, posiblemente te decepciones por su densidad. Zack Snyder arriesga el todo por el todo en su inicio para conformar el grupo de superhéroes bandera de DC, y de hecho no existe un término medio: o la amarás o la odiarás.


Gotham

Metropolis

No es una película sencilla, se aproxima bastante Watchmen (del mismo director) en este sentido. Cruda, melancólica, violenta, amarga. Son sentimientos humanos que rara vez se mezclan en el universo superheróico; es por esto que se siente como un proyecto arriesgado y transgresor.

¿Es Batman vs Superman lo que hemos esperado? Como conclusión, estamos ante un filme oscuro, una correcta continuación a los hechos de Manof Steel, muy diferente a lo que nos tiene acostumbrados Marvel, eso está claro. Tenemos, posiblemente, al mejor Batman en cine hasta la fecha, a un Superman humano, dubitativo, y una Wonder Woman que da batalla.


Con todo, considero que Batman vs Superman consigue abrir con éxito la puerta para un universo compartido que ya está ahí, presentando personajes y consolidándolos de cara al futuro del universo DC. Pero este nuevo universo puede ser (o ya es) mucho más tenebroso de lo que me habíamos imaginado. Quizás es el necesario episodio, trágico y decadente, de una saga que terminará con el triunfo de la luz. No espero menos de un universo en el que existe Superman.




Ficha técnica

Dirección: Zack Snyder
Producción: Charles Roven, Deborah Snyder
Guión: Chris Terrio, David S. Goyer
Idea original: Batman y Superman de DC Comics
Música: Hans Zimmer
Fotografía: Larry Fong
Montaje: David Brenner
Reparto: Henry Cavill, Ben Affleck, Amy Adams, Jesse Eisenberg, Jeremy Irons, Gal Gadot
País: Estados Unidos
Año: 2016
Idioma: Inglés
Género: Ciencia ficción, Acción, Drama, Superhéroes
Duración: 151 minutos





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jueves, 24 de marzo de 2016

A una semana de los Premios Cinemafic



El concurso de relatos sobre cine llegó a su fin y se prepara para anunciar a sus ganadores en una celebración inspirada en la entrega del Oscar.

“Habrá sketchs, música en vivo, cortos, trailers y otras sorpresas”, así lo han anunciado Cinematosis y Libros Delivery, organizadores del evento. Vale decir, que esta premiación corresponde al concurso previamente organizado, en el cual los participantes debían tomar dos o tres películas de una lista señalada en las bases, mezclarlas dentro de un mismo universo, y crear un relato escrito.

En esta ocasión, el animador de la noche será el actor Gian Morales, egresado de la escuela D’Art y de la escuela de Canto de Broadway Perú, quien ha participado en destacados montajes profesionales como Los Locos Addams, Grease, Rent y Mandrágora. Entre los números, se contará con la presencia del grupo Le Gang, que interpretará los mejores temas peliculeros versionados al estilo soul. Se expondrá el cortometraje animado Pétalos, ganador del premio de financiamiento Cortos de Vista 2015, además de los más recientes trailers de los próximos estrenos de Marvel, Pixar y Disney Studios.



Para sorprender aún más a los asistentes, se contará con una pasarela de los más emblemáticos personajes del cine, número a cargo de Cosplay Perú. Por si fuera poco, el elenco original de la película La Venganza del Fachoy  -primera comedia peruana de Artes Marciales- realizará un sketch relacionado al filme e interactuará con el público.

Por supuesto, no podía faltar la presentación de los grandes ganadores de los paquetes de premios y del viaje Lima-Iquitos-Lima con estadía pagada en el Hotel Emperador Terraza, quienes participarán de un brindis de honor junto a todos los asistentes.


Al igual que en la edición anterior, el jurado ha estado compuesto por cuatro representativas figuras del cine y la literatura peruana: José Abelardo Güich (escritor de Los Espectros Nacionales, El Misterio de la Loma Amarilla, entre otros) y Alberto Schroth Prilika (ganador de la competencia Lucha Libro 2013, autor de Sala de Montaje y Cuentos a Tajo Limpio) y los directores y guionistas de cine Fernando Montenegro (Cada Viernes Sangre, Entonces Ruth) y Jesús Álvarez Betancourt (Quizás Mañana, Japy Ending).

La cita se llevará a cabo el día jueves 31 de marzo, a las 7 p.m. en el auditorio de la biblioteca del ICPNA de Miraflores (Av. Angamos Oeste 160, Miraflores 15074 – Cruce de Av. Angamos con Av. Arequipa). Ingreso libre (capacidad limitada). Para ir al evento en facebook, click aquí.

Gracias al fan club Marvelitas Now! por este banner promocional

El evento es posible también gracias al apoyo de Viajes Beauce, Cinecolor Films, Editorial Altazor, Editorial Animal de Invierno, Editora Vuk, Alhuen Store, Clean&Clean, Juguetes Insanos, Zona Geek, Distribuidora Gary, Voz Actual, Revista Dedomedio, El Buen Librero, Piscosour.com, Tridamia, XTN!, Alhuen Store y Revista Ventana Indiscreta.

lunes, 21 de marzo de 2016

“Room”: Vivir encerrado



Por: Luciana Fonseca

Para muchos que vivimos en la ciudad, nuestra habitación contiene lo mejor de nuestro mundo. Podríamos pasarnos horas en ella, pero no todo el día ¿verdad? El ritmo de la ciudad nos expulsa de nuestras habitaciones o departamentos, con hijos o siendo solteros. Esta es una película que nos invita a apreciar este tipo de libertad, que muchas veces olvidamos por ser tan obvia hasta ser considerada inherente a nosotros… pero no lo es.

Normalmente, el primer contacto humano que tenemos, es con nuestra madre. Luego ese espacio entre ella y nosotros se va haciendo cada vez más grande. Primero, cuando dejamos de lactar y empezamos a gatear y luego a caminar. Probablemente ella tenga que ir a trabajar y dejarnos al cuidado de diferentes personas. Si la extrañamos o no, creo que no es un tema para preocuparse, porque en el mundo actual esta separación se da a una edad tan temprana que ni si quiera nos da tiempo para darnos cuenta. Sin embargo podemos decir que en algún momento de nuestras vidas, nuestra madre es nuestro hogar, nuestro mundo, nuestra habitación.



Para Jack el protagonista de Room, no ha existido tal separación con respecto de Joy, su madre.  Joy (Ma’) cayó en un hoyo más negro que el de Alicia en el país de las maravillas, del que no ha podido salir en 7 años. Este hoyo, por supuesto, no la llevo a ningún país maravilloso. Todo lo contrario; la llevó a un cuarto oscuro en el que tuvo que aguantar sola a su secuestrador por dos años, hasta que naciera su hijo Jack: “Lo más hermoso había visto”. Aunque suene increíble,  los dos viven juntos con permiso de su secuestrador al que llaman “el viejo Nick” y al que Jack jamás ha visto bien, excepto por los atisbos de rostro que se muestran a través de las rendijas de su armario, donde duerme. Para Jack, el viejo Nick es mitad real porque es mitad parte de su experiencia diaria.

La dicotomía en el mundo de este niño, es que todo lo que está en el cuarto es real, y todo lo que está afuera es el espacio exterior y los planetas de la televisión. Imagínense cumplir cinco años y descubrir que hay mundo exterior, del que no sabes absolutamente nada. La adaptabilidad del ser humano puede ser infinita, tanto así que podemos atarnos a la idea de que la realidad es sólo lo que vemos. Esto le sucede a Jack cuando llega el momento de escapar del cautiverio en el que nació. Cual animal salvaje, le veremos en su proceso de adaptación al mundo que tan bien conocemos, pero que a sus ojos es aún desconocido (y por lo tanto, peligroso). Podría parecer al comienzo del film que Ma’ es la protagonista, y la que nos va a llevar en la historia; sin embargo, es Jack y su mirada infantil y pura hacia el mundo, lo que nos emociona y nos lleva a reflexionar sobre nuestra mirada aburrida de nuestro entorno.


El hermetismo que hay al comienzo de Room, no sólo del espacio sino también del sonido, separa un antes y después en la película. El ritmo de la trama se acelera a medida que Jack va descubriendo, recién a sus cinco años, el mundo exterior, con los árboles y sus hojas verdes y sus hojas marrones muertas.

La dirección de Lenny Abrahamson, con su predominancia de planos cerrados (objetos y rostros enfocados muy de cerca), plasma a la perfección la esencia de la historia basada en el libro de Emma Donoghue, quien estuvo a cargo del guión. Las actuaciones son otro elemento muy importante. Tanto Brie Larson (ganadora del Oscar a Mejor actriz) y Jacob Tremblay (galardonado como Mejor actor joven en los Choice Awards), con tan sólo 9 años, con toda su expresividad, te sumergen en la historia de principio a fin. La visión del director nos permite alternar entre la perspectiva de Ma (Joy) y la perspectiva de Jack.




Hablando con sinceridad, se trata de una película dura y triste, pero deliciosamente reveladora a la vez, en el sentido de que cuestiona nuestra visión sobre el mundo, nos enfrenta con maldad humana, y nos conecta también con la fortaleza de Ma’ y Jack, y su valentía de volver a vivir.


Ficha técnica

Dirección: Lenny Abrahamson
Producción: Ed Guiney, David Gross
Idea original: Emma Donoghue (basada en su novela homónima)
Guión: Emma Donoghue
Dirección artística: Michelle Lannon
Música: Stephen Rennicks
Fotografía: Danny Cohen
Montaje: Nathan Nugent
Reparto: Brie Larson, Jacob Tremblay, Joan Allen, Sean Bridgers, William H. Macy
Países: Canadá, Irlanda
Año: 2015
Idioma: Inglés
Género: Drama

sábado, 19 de marzo de 2016

“No Molestar”: escapismo del bueno



Por: Sergio Lescano

¿Cuándo fue la última vez que pudiste ver una película, escuchar un CD de principio a fin, o leer más de un par de capítulos del libro que comenzaste hace meses sin ser interrumpido por alguien o algo? Si no lo recuerdas, no te preocupes, no estás solo. De hecho, en tiempos actuales es común que muchas de nuestras actividades cotidianas (comer, por ejemplo) se vean constantemente interrumpidas ya sea por los gadgets que parecen gobernar nuestra vida, o por personas que han perdido la delicadeza de respetar lo que los gringos llaman me time o “tiempo para mí”. Sin embargo, en lugar de hacer una crítica densa a esta realidad que vivimos (en la que no podemos ni tomar una ducha sin que suene nuestro celular… el cual, por supuesto, llevamos hasta al baño), No Molestar hace exactamente lo contrario: satiriza dicha realidad hasta decir basta, con resultados satisfactoriamente positivos.



El título original de No Molestar es Une heure de tranquillité (“Una hora de tranquilidad”), título doblemente irónico, ya que Michel, el protagonista, no logra obtener ni siquiera un minuto de tranquilidad a lo largo de casi toda película. Por consiguiente, ofrece a los espectadores más de una hora llena no de tranquilidad, sino de risas.

La película está dirigida y adaptada al cine por Patrice Leconte, experimentado realizador parisino, famoso por comedias exitosas como Les bronzés, y dramas aclamados por la crítica como Monsieur Hire. La protagoniza Christian Clavier, uno de los actores franceses más carismáticos y reconocidos; además, cuenta con un reparto internacional de lujo, que incluye a la divertidísima Rossy de Palma, una “chica Almodóvar” que tiende a robarse cada escena en la que está presente.



Pero como dijo Jack el destripador, vamos por partes.

En No Molestar, Christian Clavier interpreta a Michel, un dentista amante del jazz de unos cincuenta años aproximadamente. Mientras camina despreocupadamente por un mercado de pulgas encuentra, para su alegre sorpresa, el vinilo de Me, Myself and I, que en sus palabras es nada menos que la obra máxima de Neil Youart y el referente por excelencia del buen jazz. Sin pensarlo dos veces lo compra por el precio que le piden (afirmando que hubiese pagado hasta el triple por él), y se dirige a su casa para escucharlo. De pronto, una tras otra, empiezan a sucederse diversas situaciones que lo van metiendo en entreverados líos, y que finalmente le impiden escuchar su amado Me, Myself and I. Sin mencionar spoilers, diré que los enredos en los que se envuelve Michel van desde lo cotidiano (un insistente y hablador vecino), hasta lo absurdo (una familia de inmigrantes coreanos que su hijo decide amparar en su casa). Dichas situaciones van in crescendo conforme avanza la película, haciendo que Michel entre en un estado de desesperación extremo, perdiendo totalmente la compostura cuando las cosas se salen absolutamente de control.


Desde su inicio, el filme se anuncia como una comedia ligera, que no exige pensar demasiado y con la que uno puede simplemente relajarse. Como tal, la película funciona y cumple su cometido de hacer reír, tomando como eje la genialidad de sus actuaciones. En primer lugar, por la interpretación de Clavier –el ancla de la película-, quien no sólo captura y encarna la desesperación creciente de forma realista y no por eso menos cómica; también logra obtener casi de inmediato la simpatía del espectador, a pesar de los flagrantes defectos de su personaje. Luego, por el trabajo de los demás actores, quienes les imprimen a sus personajes muchísimo humor y presencia.

Como mencioné antes, esta no es una película que sobresalga por su profundidad o por la complejidad de su trama. De la misma manera, vale mencionar que la gran mayoría de personajes son unidimensionales y no presentan mayor evolución a lo largo del film. En otras palabras, aparecen como elementos gratuitos exclusivamente diseñados para causar gracia. Roles de este tipo en actores menos talentosos y experimentados hubiesen caído en lo cliché, pero el elenco de No Molestar es tan bueno que cada aparición, por más corta que sea, genera risa y aporta al filme como un todo.


El segundo motivo por el cual la película resulta tan efectiva, es el ritmo; factor que muchas comedias descuidan y por el que no logran mantener la atención del espectador. Patrice Leconte opta por no dejar espacios largos entre los gags. Más bien, conforme avanza la historia, va hilando las distintas situaciones de forma trepidante, como si fueran piezas de dominó que, sin parar se empujan unas a otras. De esta forma, en vez de dejar que la trama retorne al ritmo apacible con el que comenzó, Leconte aprovecha el momentum cómico de la situación y lo lleva un paso más allá con la siguiente. A propósito, en cierta forma el ritmo de la película me recordó al de una montaña rusa. Es lenta en sus primeros instantes, pero no tarda en coger velocidad, y una vez que lo logra, no hace más que incrementarla cada vez más, para explosionar en un clímax tras el cual pensé. La sensación final fue la de la mencionada montaña rusa: “¿cómo es que pasó tan rápido?”, “¡quiero hacer (ver) eso de nuevo!”.



Ficha técnica

Dirección: Patrice Laconte
Idea original: Florian Zeller (de su novela homónima)
Guión: Patrice Laconte
Reparto: Christian Clavier, Carole Bouquet, Rossy de Palma, Stéphane De Groodt, Valérie Bonneton, Sébastien Castro
País: Francia
Año: 2014
Género: Comedia
Duración: 79 minutos





lunes, 14 de marzo de 2016

“Spotlight”: La religión de las manzanas podridas


Por: Fabiola Martínez Oquendo

Cuando una película es basada en hechos reales, inevitablemente genera intriga y expectativa en la audiencia. Pero si a esto le sumamos un tema tabú para la sociedad, conceptos como “iglesia”, “pederastia” y “prensa”, y el tacto necesario para tratarlos sin caer en el facilismo de lo explícito; entonces tenemos a Tom McCarthy dirigiendo Spotlight de una manera admirable.

Spotlight, el equipo de investigación del periódico The Boston Globe, está formado por Walter Robinson (Michael Keaton) –un perspicaz y agudo editor- y su equipo de reporteros: Sacha Pfeiffer (Rachel McAdams), Mike Rezendes (Mark Ruffalo) y Matt Carroll (Brian d’Arcy James). Todos con formación católica, son asignados a investigar a fondo los casos de sacerdotes pederastas registrados en Boston. El fin es revelar a la sociedad el verdadero y oscuro funcionamiento de la iglesia católica en la ciudad –claro-, bajo la premisa de elevar las ventas del periódico. La formación católica de los personajes es un factor clave en el desarrollo de la historia, pues la investigación se torna muy personal e incómoda para ellos.



Contar la historia desde la óptica del trabajo de investigación hecha por el equipo Spotlight, le permite a McCarthy ser todo un caballero mientras que, con mucho tino y  toques de sarcasmo, destruye la imagen –ya bastante manchada- de la iglesia católica a nivel mundial. La película retrata de forma muy cercana a la realidad, lo adoctrinados (o será adormecidos) que se encuentran los cerebros de los creyentes. Y es que la fe ciega es el motor de la hipocresía en muchos casos.

McCarthy y Josh Singer (los guionistas), han sabido insertar las frases precisas durante el trascurso de la película, estableciendo un claro rechazo hacia la iglesia católica por el manejo de desastres tan graves como lo son los casos de niños violados por sus sacerdotes en muchas ciudades del mundo. Haciendo un esfuerzo por mantenerse siempre correctos, abordan y exponen el caso concreta y preocupadamente. Logran que el espectador se sienta cercano al problema, mostrando, por ejemplo, escenas en las que un parque está frente a una iglesia, o niños que juegan cerca a la casa de un ex sacerdote pederasta. Recursos sencillos te acercan a la vulnerabilidad de la infancia en las calles.

Mark Ruffalo representa la sensibilidad humana, mientras que Michael
Keaton representa el pragmatismo de quien busca el bien mayor.

“La iglesia es una institución hecha por el hombre; mi fe está en lo eterno, intento separarlo” reza una línea del guión ganador al Oscar,  refiriéndose a un “sobreviviente” de abuso sexual por un sacerdote católico. Y es así que se establece la posición del discurso narrado en la película, es decir, no se busca ir tras la religión sino más bien de ir contra el sistema creado por los hombres que representan dicha religión. Porque decir que “son solo algunas manzanas podridas”, ya lo dicen las pruebas, no es una excusa para la negligencia.


Haber contado la historia desde el punto periodístico, hace que Spotlight sea una declaración estable y racional. Ya que sin dejar de lado que se trata de una película, hay factores innegables que hacen del film un documento importante para concientizar.



Ficha técnica:


Dirección: Thomas McCarthy
Producción: Steve Golin, Michael Sugar, Nicole Rocklin, Blye Faust
Guión: Thomas McCarthy, Josh Singer
Música: Howard Shore
Fotografía: Masanobu Takayanagi
Reparto: Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery, Stanley Tucci
País: Estados Unidos
Año: 2015
Idioma: Inglés
Género: Drama, suspenso

lunes, 7 de marzo de 2016

Show de premiación de Cinemafic 2015-16 ya tiene fecha y lugar

Será una celebración especial llena de diversión y representaciones artísticas


Culminado el concurso Cinemafic, de relatos sobre cine, Cinematosis y Libros Delivery se preparan para anunciar y premiar a sus ganadores.

La premiación contará con un show especial de agasajo, donde la literatura y el cine tendrán papel protagónico. Se contará con la animación del actor Gian Morales, egresado de la escuela D’Art y de la escuela de Canto de Broadway Perú, quien ha participado en destacados montajes profesionales como Los Locos Addams, Grease, Rent y Mandrágora. Entre los números de la noche, se contará con la presencia del grupo Le Gang, que interpretará los mejores temas peliculeros versionados al estilo soul. Se expondrá el cortometraje animado Pétalos, ganador del premio de financiamiento Cortos de Vista 2015, además de los más recientes trailers de los próximos estrenos de Marvel, Pixar y Disney Studios.


 

Para sorprender aún más a los asistentes, se contará con una pasarela de los más emblemáticos personajes del cine, número a cargo de Cosplay Perú. Como si fuese poco, el elenco original de la película La Venganza del Fachoy -primera comedia peruana de artes marciales- realizará un sketch relacionado al filme e interactuará con el público.

Vale decir, que al igual que en la edición anterior, el jurado ha estado compuesto por cuatro representativas figuras del cine y la literatura peruana: José Abelardo Güich (escritor de Los Espectros Nacionales, El Misterio de la Loma Amarilla, entre otros) y Alberto Schroth Prilika (ganador de la competencia Lucha Libro 2013, autor de Sala de Montaje y Cuentos a Tajo Limpio) y los directores y guionistas de cine Fernando Montenegro (Cada Viernes Sangre, Entonces Ruth) y Jesús Álvarez Betancourt (Quizás Mañana, Japy Ending).


La cita se llevará a cabo el día jueves 31 de marzo, a las 7 p.m. en el auditorio de la biblioteca del ICPNA de Miraflores (Av. Angamos Oeste 160, Miraflores 15074 – Cruce de Av. Angamos con Av. Arequipa). Ingreso libre (capacidad limitada).

El evento es posible también gracias al apoyo de Viajes Beauce, Cinecolor Films, Editorial Altazor, Editorial Animal de Invierno, Editora Vuk, Alhuen Store, Clean&Clean, Guardarropa 360, Zona Geek, Distribuidora Gary, Voz Actual, Revista Dedomedio, El Buen Librero, Piscosour.com, Tridamia, XTN! y Alhuen Store.

domingo, 6 de marzo de 2016

Hermandad criminal



 Por: Claudia Alfaro

Leyenda: La profesión de la violencia, es una película basada en la historia real de Ronald y Reginald Kray: dos hermanos gemelos gansters –los más famosos de Londres, de hecho- que, pese a los complicaciones, peleas y  desacuerdos, logran mantener un lazo particular de “unión y de respeto” (una relación de amor-odio, para ser más precisos).

Realizada dentro de un contexto histórico de los años 50 y 60, y  ambientada con características relevantes del cine negro, el filme nos lleva a un mundo plagado de contrastes, donde resalta el estilo suspicaz y comicidad irónica de los personajes.


Protagonizados doblemente por Tom Hardy, es el actor en quien cae el mayor peso de la película, logrando, con su precisa actuación, marcar una diferencia entre dos protagonistas totalmente distintos.

Por un lado, el hermano Ronny es un hombre cuyo perfil está basado en avaricias, torpezas, impulsos y desenfrenos; él, en sí mismo, personifica a la mafia cruda y ensangrentada. En cambio Reggie, su gemelo, es quien mantiene la estabilidad emocional. Tiene una mente astuta, lo cual hace que “sus negocios” funcionen. Es él quien da equilibrio a esta dualidad, a los arrebatos de su hermano. Pero luego, conforme transcurre la historia, conocemos un poco más sobre los puntos débiles de este personaje, y por consecuencia, de sus verdaderos impulsos y quiebres.


Más allá del mundo de la fortuna y la avaricia, el argumento nos introduce en los sentimientos de Reggie Kray, así como en su historia de amor con Frances Shea (Emily Browning). Una pareja que en distintas oportunidades te deja con ganas de más. Empieza con una tierna aventura de amor, y poco a poco va sumergiéndote en una loca historia de dos mundos opuestos y contradictorios, que lucha contra viento, marea y tragedia. Un plot point que nos revuelca y nos hace cómplices con el verdadero insight de Reggie, donde el quiebre en su relación es un detonante fundamental a diversos sucesos perjudiciales, y un descenso catastrófico dentro de sus “triunfos”.


Por otro lado, el lenguaje audiovisual, se caracteriza por utilizar contrastes de luz, con sombras definidas, colores cálidos y un movimiento de cámara estable. El ritmo es cauteloso, pero digerible. Se maneja un lenguaje en donde la comicidad y picardía toman protagonismo en gran cantidad de escenas, particularmente manejadas por giros. El ambiente funciona, y la fotografía nos termina por trasladar completamente a la época; sin embargo, su punto débil es que, por momentos, la estilización de recursos llega a pecar de ser algo forzada

En conclusión, una película bastante entretenida y con una destacada interpretación.




Ficha técnica

Dirección: Brian Helgeland
Producción: Tim Bevan, Eric Fellner, Chris Clark, Quentin Curtis, Brian Oliver
Guión: Brian Helgeland
Idea original: John Pearson (de su obra The Profession of Violence)
Música: Carter Burwell
Fotografía: Dick Pope
Montaje: Peter McNulty
Reparto: Tom Hardy, Emily Browning, Paul Bettany, Taron Egerton, Colin Morgan
Países: Reino Unido, Francia, Estados Unidos
Idioma: Inglés
Género: Biopic, cine negro, suspenso

sábado, 5 de marzo de 2016

A propósito de "Carol"… ¿El libro o la película?



Por: Alexiel Vidam

Después de enviciarme con Carol, de Todd Haynes, el siguiente paso era bastante predecible (o al menos para mí): leer la novela. Para quienes no lo sabían, esta película se inspiró en la novela homónima de Patricia Highsmith, que inicialmente se lanzó con el título El precio de la sal, y bajo el pseudónimo de Claire Morgan. No es la primera novela de Highsmith que se traslada al cine, dicho sea de paso. El pionero en llevar una de sus historias a la pantalla grande, fue Alfred Hitchcock, quien adaptó Dos extraños en un tren en 1951.

**ATENCIÓN A SPOILERS**

Algo que pude notar de entrada al empezar a leer, fue que en la novela, las descripciones eran mucho más sugestivas desde el primer momento, lo cual, por supuesto, vuelve mucho más evidentes los sentimientos de Therese. Mientras que en la película la tensión se maneja de manera más sutil mediante gestos, juegos de miradas y silencios, en el libro tenemos contacto directo con los pensamientos de Therese (que es la verdadera protagonista, o por lo menos la co-protagonista principal), de modo que llegamos a compenetrarnos con el personaje a un punto en que incluso nos ruborizamos cuando ella se siente al descubierto.

La forma en que ella y Carol se conocen, si bien ha sido tomada del libro, en el filme presenta ciertas diferencias: Para comenzar, Therese no es fotógrafa sino escenógrafa. Se conoce con Carol en la tienda de juguetes, pero Carol nunca olvida sus guantes, sino que Therese queda tan impactada con su presencia, que a la hora de enviarle su compra, añade una tarjeta de navidad. Es ése el motivo por el que Carol la invita a cenar.

Como es de esperarse, debido a la mayor libertad de extensión que permite la literatura, en la novela los personajes están más desarrollados (incluso Richard, el novio de Therese). El preámbulo hacia el viaje que emprenden Carol y Therese también se hace más largo, y el viaje en sí, también está más lleno de paradas y descripciones; por ello, como lectores, nos sentimos más cerca de las protagonistas y vivimos más a fondo su romance.



El estilo que muestra el libro, de hecho, es bastante envolvente y encuentra su punto más fuere en la exploración psicológica de Therese; en la manera en que va descubriendo sus sentimientos y descifrando los de Carol en sus enigmáticas manifestaciones. Sin embargo, con todo y todo, éste es uno de los casos en los que un filme nos sorprende superando a su versión original.

Uno de los grandes goles de la película no sólo es haber elegido a las actrices precisas (a la hora de leer, es imposible no visualizar a Cate Blanchett y Rooney Mara, cuyas descripciones físicas y gestuales calzan a la perfección con las de la novela). Otro, es haber sabido extraer lo mejor de la obra, reordenarlo, completar los blancos (aquellos que se dan cuando seguimos la perspectiva de un sólo personaje), e incluso incrementar el dramatismo.



El mayor empleo de silencios en la película, aumenta la tensión. Ese jugueteo de expresiones contenidas, de comentarios a medias, ese tacto sutil y encaletado, nos van poco a poco atrapando y metiéndonos en la atmósfera condensada. Pronto nos sentimos tan ansiosos como Carol y Therese por llegar al clímax.

El cambio de profesión de Therese, a mi parecer, fue una cosa de practicidad. Era mucho más sencillo plasmar su sensibilidad artística en pantalla, mediante la captura de fotos, que mediante maquetas. De hecho, este detalle la acercó más a Carol, pues, de alguna forma, las imágenes capturadas por Therese son el claro reflejo de cómo la observa; de su propia mirada fascinada.


Otra cuestión que también se maneja mejor en la película, es el desarrollo del erotismo y del problema. Esto me sorprendió. Al leer a Patricia Highsmith durante la primera mitad del libro, y encontrarme en los zapatos de Therese, sentí que sucedería al contrario. Los descubrimientos de Therese nos tocan de manera íntima, de modo que uno espera que el momento cumbre-sexual y el momento cumbre-tragedia  nos lleven de la máxima excitación al máximo desgarro; pero no es así.

Después de un amplio preámbulo erótico, el primer encuentro sexual entre Therese y Carol tiene una descripción tan general, que uno llega a preguntarse inclusive si ocurrió (y lo confirma recién diálogos depués, cuando Therese le pregunta a Carol si había hecho “eso” antes). Los siguientes encuentros, de hecho, son apenas mencionados. Posiblemente, la autora se cortó por el pudor de la época (años 50), pero la cosa es que tanto preámbulo para ese “clímax”, nos deja un poco (bastante) frustrados. La película, en contraste, maneja la escena con la necesaria discreción para no caer en morbos, pero con mostrando lo suficiente para mantener la temperatura y que no quepa duda de lo que acaba de ocurrir.


En cuanto a la crisis, la película también nos “maltrata” más (en el buen sentido). Una vez que las protagonistas han consumado su amor, comienza el declive. Se revela el asunto del detective de manera abrupta, de modo que sentimos el tremendo cachetadón. La tragedia se desarrolla con rapidez, dejándonos en el lugar de una Therese completamente perdida, desencajada y hecha pedazos. La carta de Carol no da grandes explicaciones, pero dado que conocemos sus problemas, tampoco es necesario. Quizás, lo único que podemos criticarle, es que se haya largado así, de la nada, de pronto, sin lugar a discusiones ni a últimos abrazos.


En el libro, la cuestión es diferente. Su vínculo con su propia hija está bastante menos descrito (irónicamente, con todas sus descripciones, este punto está bastante descuidado). Carol menciona sus problemas con bastante superficialidad, y como no los vemos en pantalla, tampoco conectamos tanto con ellos. Sabemos que están, pero no los sentimos. De hecho, al tener el dato de una hija en pleito, ver a la madre chapar sus maletas y luego oponer mucha más resistencia que en el filme, por ratos nos puede chocar por irresponsable o por inverosímil (con todo y todo, se trata de una hija). La actitud de Carol nos resulta mucho más “random”, tanto cuando decide escapar de los problemas, como cuando decide darles cara o sencillamente rendirse.



Aun así, hay que reconocerle a la obra original el mérito de ser –hasta donde se conoce-, la primera novela homosexual con final feliz (toda una revolución en su tiempo). Con todos sus pudores descriptivos y sus puntos débiles, la novela de Patricia Highsmith fue una novela rebelde. Es posible también que esa desconcertante actitud de Carol en el punto de quiebre de la trama, sea reflejo de la opresión vivida por los gays de la época (la represión lleva a la explosión).

Vale decir –como anécdota del caso- que la novela partió de una experiencia de la propia autora. Deprimida y preocupada por dinero, ingresó a trabajar en un almacén de juguetes, donde quedó deslumbrada por la aparición de una distinguida clienta, de rubios cabellos y paso imponente. La mujer desapareció del lugar, pero no de su memoria. Llegando a su casa –y aprovechando la cuarentena de un repentino brote de varicela- se dedicó a escribir la novela… 235 páginas de corrido. Bomba de inspiración.


 

Aquí les dejamos el link de descarga del libro. Que lo disfruten.


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