viernes, 24 de julio de 2015

Ant-Man: la pequeña gran sorpresa de Marvel



Por: Sergio Cueto

A pesar de que muchos visualizaban Ant-Man como el primer fracaso de Marvel Studios, esta “pequeña” película (cuenta con 53 Tv Spots, muchos especiales, detrás de cámaras y hasta un canal de noticias ficticio –cameo incluido-) ha sido una verdadera (y enorme) sorpresa para muchos.

Ant-Man (El Hombre Hormiga), es el nombre clave del superhéroe retirado Hank Pym (Michael Douglas), quien se encuentra en búsqueda de heredero digno de su cargo. Irónicamente, es Scott Lang (Paul Rudd) –un ex delincuente recién liberado-, quien acaba siendo elegido.

Paul Rudd como Scott Lang (el nuevo Ant-Man)

La historia, para esto, se desarrolla dentro del universo Avengers, pero, -a diferencia de otras películas de superhéroes-, busca funcionar, argumentalmente, de forma independiente; de modo que uno no se siente perdido sin haber visto las películas anteriores de Marvel Studios. Hay varios cameos a personajes de la franquicia, pero conocer sus antecedentes no marca diferencia en la comprensión de la historia.

Como ya hemos sugerido líneas arriba, el protagonista es Scott Lang (Paul Rudd), segundo en ponerse el traje de Ant-Man. Se trata de uno de los mejores ladrones de guante blanco del mundo, sólo que actualmente se encuentra retirado.  Su único interés en el momento, es dedicarse a su pequeña hija Cassie, quien vive con su ex esposa y su nueva pareja (un policía que le ve con pésimos ojos).


Este detalle es importante, pues marca a Ant-Man como un producto diferente. Scott tiene un motor que ningún otro héroe de Marvel posee: una hija. Ello le convierte en un personaje mucho más humano y con una motivación más sincera que la de los otros. La presencia de Cassie, le hará capaz de mover cielo y tierra para salir victorioso. Vale decir, además, que el principal enemigo del nuevo Ant-Man, será un ex discípulo del antiguo Ant-Man: Darren Cross (Corey Stoll), un sujeto que busca replicar la tecnología reductora, a fin de ofrecerla al mejor postor.


Darren Cross.. más conocido como "Yellowjacket"

En su tratamiento narrativo, podríamos decir que Ant-Man es un mezcla de Ocean's Eleven, Misión Imposible y Querida, encogí a los niños; cuenta con un guión bien estructurado, elementos de ciencia ficción y un curioso sentido del humor que se ha convertido en emblema de Marvel Studios.

Así, la película de Peyton Reed (conocido también por la serie New Girl de Fox), logra sobreponerse a los iniciales problemas de producción (el abandono de Edgar Wright y la reescritura del guión por parte de Adam McKay) para conseguir, finalmente, hacerse de una trama refrescante, simple y entretenida. Cabe destacar las escenas de entrenamiento del nuevo Ant-Man, donde los efectos especiales juegan un papel fundamental, sobre todo tratándose de un superhéroe con habilidades peculiares (tales como reducirse de tamaño o comandar hormigas).


Del reparto, quien se roba el show, definitivamente, es Michael Peña; su divertido rol secundario arranca más de una sonrisa. Junto a él, destaca Michael Douglas, en el papel de un hombre atormentado por su pasado y preocupado por reconectar con su hija Hope (interpretada por Evangeline Lilly). Ella es una joven fuerte, tenaz y aguerrida; resentida con su padre, al sentir que es ella quien merece heredar su puesto.

Michael Douglas como Hank Pym

En líneas generales, Ant-Man divierte, sorprende y genera expectativa por conocer mucho más sobre sus aventuras (ya se habla incluso de una precuela en producción). Buenísima apuesta de Marvel Studios por un héroe poco conocido, diferente y bastante singular. Para los seguidores del Universo Cinematográfico Marvel, se recomienda prestar mucha atención a los “pequeños detalles”. Sin afán de spoilear demasiado, diremos que se hace mención a un héroe “trepa-muros”.


Finalmente, cumplimos con advertir que esta película cuenta no con una, sino con dos (sí, dos) escenas post-créditos imperdibles, además de una escena previa a los créditos iniciales (como para quedarse en el cine).



Ficha técnica:

Dirección: Peyton Reed
Producción: Kevin Feige
Idea original: Stan Lee, Larry Lieber, Jack Kirby
Guión: Edgar Wright, Joe Cornish, Adam McKay, Paul Rudd
Montaje: Dan Lebental, Colby Parker Jr.
Protagonistas: Paul Rudd, Evangeline Lilly, Corey Stoll, Michael Peña, Michael Douglas
País: Estados Unidos
Año: 2015
Género: Acción, ciencia Ficción, superhéroes, comedia
Duración: 117 minutos
Idioma: Inglés
Productora: Marvel Studios
Distribuidora: Walt Disney Studios Motion Pictures


martes, 21 de julio de 2015

Bomba lacrimógena neurocientífica en paquete animado… o más conocida como “Intensa-Mente”



Por: Alexiel Vidam

Intensamente profunda, intensamente compleja, intensamente emotiva, intensamente exquisita… A Intensa-Mente (Inside Out) no le podía caer más a pelo el nombre. Y es que si bien con los años somos testigos de la complejidad que van ganando las películas “para niños”, en esta ocasión, Pete Docker y los estudios Disney-Pixar, se mandaron a conmovernos con un sofisticado estudio de la mente humana.


¿De qué va esto?


Básicamente, de las emociones.

Riley es una niña de Minnesota. Con 11 años de edad y en plena etapa de cambio (paso de la
niñez a la adolescencia), sus padres deciden mudarse a San Francisco. El ambiente distinto, la nueva escuela y las nuevas caras no le sientan bien, pero hace lo posible por adaptarse. Después de todo, siempre ha sido una niña feliz y no quiere que sus padres se sientan tristes.

Hasta ahí, la situación es bastante cotidiana y familiar, pero no especialmente novedosa o compleja. Lo que convierte a Intensa-Mente una verdadera obra de arte, es lo que sucede en el interior de Riley.

En su cabeza, habitan cinco carismáticos y dispares personajes: Alegría, Tristeza, Temor, Desagrado y Furia. Cada uno de ellos, aunque distintos entre sí, son necesarios de algún modo para que Riley se encuentre segura y feliz. A su vez, son los encargados de monitorear las “islas de la personalidad”, que –valga la redundancia- forjan la personalidad de Riley.


De izquierda a derecha: Furia, Desagrado, Alegría, Temor y Tristeza.

A partir de la mudanza y del paso a la pubertad, aparece la crisis. Tristeza, involuntariamente, empieza a tocar los pensamientos de Riley, quien se siente sumergida en un estado melancólico. Alegría, preocupada, hace lo posible por recuperar el control, obligando a Tristeza a mantenerse lejos del tablero de mando. Pero Tristeza es torpe, se deja arrastrar constantemente por su estado bucólico y provoca derrumbes dondequiera que esté; de modo que los intentos de Alegría, por el contrario de arreglar la situación, acaban arrastrando a las dos hacia la memoria a largo plazo; bastante lejos del centro de control de la mente.



Por su parte, y mientras Tristeza y Alegría luchan por regresar, Furia, Desagrado y Temor, deben seguir controlando el mando. A menudo ellos intentan actuar como Alegría –su indiscutible líder-, pero, al no ser parte de su naturaleza, no lo consiguen. Sus fallidos intentos, por el contrario, provocan una serie de choques emocionales tan pero tan desastrosos, que sólo pueden acarrear hacia el bloqueo mental.



Retratando emociones

Uno de los puntos más fuertes de película, es lo bien que están reflejadas las emociones, así como todo el proceso de entrada y salida de la depresión (porque sí, aunque suene duro para este tipo de filmes, se trata de depresión).

Por lógica, Alegría es la más optimista, Furia es un reclamón, Desagrado es sarcástica, Temor es asustadizo, y Tristeza es exageradamente lánguida. Lo interesante, es que hay momentos específicos en los que, estas mismas emociones, muestran matices de otros estados anímicos (cuando Alegría llora, por ejemplo). Esto, por una parte, es un recurso para conectar con el público (la emociones han sido convertidas en personajes), pero funciona también como metáfora de la realidad, donde ningún estado anímico es puro, sino que interactúa y se entremezcla con otros estados emocionales.



No por cualquier cosa, además, es que la Alegría y la Tristeza son co-protagonistas de la aventura en la mente de Riley. Estas emociones son opuestas, pero a la vez son co-dependientes, pues en la praxis sería imposible distinguir a una sin conocer a la otra. Al mismo tiempo, el enfrentamiento y el extravío de estos dos sentimientos, alude a lo que sucede en la depresión: Primero, niegas lo que te afecta e intentas seguir con tu vida normal. Pretendes estar feliz y haces lo imposible por mantener la tristeza a raya. No obstante, ésta va ganando terreno hasta que te colapsas; eres incapaz de reír pero estás muy cansado para llorar. En ese momento aparece el temor a la incertidumbre; la incomodidad-impotencia-desagrado ante la situación desemboca en estallidos de furia. Finalmente, tus emociones se estrellan tanto entre sí, que se “apagan”, originando apatía.


Cabe anotar, que esto guarda estrecha relación con la forma progresiva en que van derrumbándose las islas: Primero se apaga la Isla de las Bobadas (pierdes tu sentido del humor), luego la de la Amistad (te aislas), después la del Hockey (te sientes tan frustrado, que abandonas lo que te gusta), le sigue la de la Honestidad (la confusión provoca desconfianza… y fallas), y por último, se apaga la Isla de la Familia (en líneas generales, la familia es siempre la última en apartarse).


La importancia de la tristeza

Si bien es evidente que Alegría es la líder de la campaña, la protagonista del filme acaba siendo Tristeza.

La tristeza es una emoción que con frecuencia tratamos de evadir, bloquear, o incluso erradicar –como si fuese posible-. Sin embargo, la tristeza es la emoción que nos permite sentir empatía hacia otras personas; la que nos conmueve y nos vuelve solidarios. Es, pues, la emoción que fortalece los lazos de amistad, ya que cuando ella surge, los amigos te devuelven la sonrisa (la tristeza, acaba generando alegría –y aquí otra correlación-).



Cuando entendemos esto último, es que damos un paso más en la propia maduración. En la película, Alegría comprende la importancia de Tristeza como parte de la vida de Riley; es ahí que se reactivan sus Islas de Personalidad, y aparecen varias otras, correspondientes a otra etapa más compleja y con nuevas dimensiones.




Ficha técnica:

Dirección: Pete Docter
Producción: Jonas Rivera
Idea original: Pete Docter
Guión: Michael Arndt
Música: Michael Giacchino
Montaje: Kevin Nolting
Reparto: Amy Poehler, Phyllis Smith, Richard Kind, Bill Hader, Lewis Black, Mindy Kaling, Kaitlyn Dias, Diane Lane, Kyle MacLachlan
País: Estados Unidos
Año: 2015
Género: Animación, Comedia
Duración: 103 minutos
Idioma: Inglés
Distribución: Walt Disney Pictures, Pixar



sábado, 18 de julio de 2015

Los rostros de Sarah Connor



Por: Alexiel Vidam

Sarah Connor es una de las heroínas más recordadas del cine de acción y ciencia ficción. Ella marcó una leyenda allá en los 80 y los 90, como madre del legendario líder de la Resistencia –John Connor-, único hombre capaz de vencer el control de las máquinas sobre la especie humana.

El ídolo ochentero-noventero resurge con Terminator Genisys, quinta entrega de la saga, que plantea nuevamente, tanto el Universo Terminator como el perfil de sus personajes.


De muchacha en peligro a guerrera-todo terreno

Linda Hamilton como Sarah Connor en
The Terminator
Para comenzar, es necesario decir que, al hablar de Sarah Connor, estamos hablando de varias Sarah Connor. Esto se debe a que las múltiples paradojas de Terminator han originado –de manera involuntaria- diversas líneas del tiempo.

Lo que se mantiene en casi todas las líneas (menos en la que corresponde a Terminator Genisys), es que Sarah era una chica normal cuyas máximas preocupaciones eran ir a la universidad, trabajar como mesera y pagar el alquiler. Luego, por circunstancias diversas, ella pasa de ser una joven miedosa, a convertirse en una guerrera; una superviviente que ha aprendido todo lo necesario para seguir con vida y forjar como líder militar a su hijo John Connor.

Ahora, ¿qué es lo que transformó a Sarah Connor? Eso también, depende de cada universo.

Sarah Connor en Terminator: Judgment Day

En el Universo 0 –que no aparece en las películas-, John Connor es hijo de un padre desconocido. Éste, de ninguna manera, podría ser Kyle Reese, ya que éste no había nacido ni tenido motivación para viajar al pasado hasta ese momento. Recordemos que John Connor, para este punto, ha derrotado a Skynet, motivo por el cual ésta decide enviar un terminator al pasado (para acabar con Sarah). Esto, a su vez, se convierte en la motivación de Reese para viajar en el tiempo.

Cuando Synet manda al primer T-800 a 1984, y John hace lo mismo con Kyle, sin pensarlo, crean una segunda línea del tiempo (el Universo 1). En ella, Kyle será el padre del hijo de Sarah (al que decide llamar John), y Skynet será creada a partir del chip del T-800. Si Sarah nunca interactuó con Kyle en el Universo 0, entonces no pudo haberse enrudecido a partir de su experiencia con él y el T-800 –como sí sucede en el Universo 1-, de modo que las circunstancias en que se forja como guerrera siguen siendo un misterio.


Sarah Connor en la foto que Kyle Reese obtuvo de John Connor

Del Universo 1, por el contrario, tenemos más información. Sabemos que Sarah se volvió más valiente desde que conoció a Kyle, y que ya consciente de su destino, viajó por distintos lugares para entrenar  y luego enseñarle todo a John. Ahora, la paradoja está en que, este John Connor, al no tener el mismo material genético que el John Connor del Universo 0, no es la misma persona (sino un homónimo); ergo, no tendría por qué compartir su destino. Sin embargo, el carácter y las enseñanzas de Sarah acabaron por moldear al futuro líder, lo cual refuerza la importancia de ella para la creación de un mesiánico John Connor. Dicho en cristiano: el hecho de que John fuese un caudillo militar, dependió única y absolutamente de la educación que le brindó su madre.

Sarah Connor y John Connor

Vale añadir, a todo esto, que a partir del Universo 1 (o sea, de la primera película), los hechos se repiten en los siguientes universos, exceptuando al que plantea Terminator Genisys; de modo que, hasta antes de Terminator Genisys, la motivación que mueve a Sarah a fortalecerse, es siempre su interacción con Reese y con el T-800.


La nueva Sarah Connor

Emilia Clarke como Sarah Connor en Terminator Genisys
El caso de Terminator Genisys es particularmente interesante, porque conlleva un replanteamiento de todo el universo. Funciona como precuela y como secuela a la misma vez.

En esta película, John elige a Kyle como salvador de su madre (suponemos que se parte de un universo posterior al 0, pues John sabe que es hijo de Reese). Cuando Reese está a punto de partir, John es atacado sorpresivamente. Esto vuelve a crear alteraciones en la historia, dando origen a otra línea de tiempo (sí, otra más).

Cuando Reese llega a 1984, se sorprende con lo que encuentra.  Esta Sarah está muy lejos de ser la damisela en aprietos descrita por John. Por el contrario, ella sabe pelear, manejar armas y, por si fuera poco, va acompañada por un terminator (un T-800, para mantener la tradición).

Sarah y el T-800
En este 1984, Sarah ya conoce cuál es su “destino”. El T-800 que la acompaña la rescató a los 9 años del ataque de un T-1000. A partir de entonces se dedicó a protegerla y entrenarla.


Rostros y personalidades de Sarah Connor

Sarah Connor y Kyle Reese en The Terminator
Entre secuela y secuela, Sarah Connor ha cambiado de rostro; y no me refiero únicamente al cambio de actriz realizado para Terminator Genisys; también a los rasgos de personalidad que han ido variando junto a los giros argumentales de la saga.


La Sarah Connor de The Terminator, interpretada por Linda Hamilton, era una chica casi indefensa. Pasaba el 90% de la película gritando, huyendo, y necesitando la protección de Reese. Es recién en los últimos minutos del filme, que se convierte en un personaje interesante. Ahí observamos su maduración. En esos cortos instantes la joven obtiene agallas y lucha por mantener a Reese con vida. Poco después, la observamos iniciando su viaje de entrenamiento.

El resultado lo vemos en Terminator: Judgment Day, donde Sarah (también interpretada por Linda Hamilton), ya es toda una soldado. Conoce de armas, escondites, trucos para escapar, etc. El problema está en que, su terrible miedo a Skynet, la ha vuelto también radical, llevándola a caer en actos vandálicos (como su intento por bombardear una fábrica de computadoras). Tenemos pues, a una mujer presa de sus fantasmas. Ella desconfía completamente de los terminators (casi mata al buen T-800 que protegía a su hijo), y su afán por convertir a John en el mesías del futuro, la convierte a menudo en una madre bastante dura.


Finalmente, la Sarah Connor de Terminator Genisys parece una mezcla y a la vez paradoja de las dos anteriores. Conserva el encanto y la frescura de la primera Sarah, así como el espíritu guerrero y el look de la segunda, pero posee un concepto distinto de los terminators… o por lo menos del T-800. Su interacción con el T-800 se inició desde temprana edad; le ve como una figura cercana, familiar y protectora. El T-800 es su amigo, su maestro, e incluso actúa muchas veces como su padre. Por otra parte, al ser una adolescente, muestra marcados rasgos de rebeldía: cuestiona el destino que se le impone, y a menudo pretende cambiarlo. No acepta la idea de que Reese deba protegerla, de que tenga que “aparearse” con él, o de convertirse obligatoriamente en la madre del mesías. Es, pues, una Sarah bastante interesante (aunque muchos puristas la descalifiquen); un personaje que ha evolucionado, volviéndose más reflexivo e independiente.


Sólo para cerrar, quisiera añadir que Linda Hamilton fue una excelente Sarah Connor. Fue la Sarah precisa para las dos primeras entregas de Terminator. Sigo pensando que estas dos han sido –hasta ahora- las mejores dos películas de la saga, pero pienso también que Terminator Genisys está muy por encima de Terminator: Rise of the Machines y de Terminator: Salvation. Vale agregar a esto, que opino que Emilia Clarke ha hecho un buen trabajo y que calza bastante bien con este reload de Sarah Connor.

martes, 14 de julio de 2015

Relatos de ira



Por: Alexiel Vidam

Estaba buscando una película que identifique un momento de ira… Creo que todos necesitamos ver algo así de cuando en cuando y yo no había encontrado mejor o similar identificación para esos momentos, que la que he tenido siempre con Fight Club. Sin embargo, ayer tuve la grata sorpresa de encontrarme con una película que consiguió ese efecto... me refiero Relatos Salvajes, de Damián Szifron.

¿Qué es lo que tanto me fascinó del filme? Sobre todo, su capacidad para expresar con precisión ese sentimiento de rabia que nos abarca cuando pareciera que el mundo se ha puesto en contra nuestra. Cuando salimos un día cualquiera, esperando vivir sucesos-cualquiera… la desabrida paz, el tranquilo aburrimiento… y de pronto una serie de hechos inesperados nos arrastra hacia un thriller real, un pedazo de exasperante historia en el que la frustración y la angustia son tales, que hasta tememos por nuestras vidas.


El universo es antagonista; los acontecimientos “casuales” se van sumando hasta crear la catástrofe. Las seis historias, que parten de un ambiente urbano y ordinario, acaban por, algún giro abrupto, convirtiéndose en verdaderos cataclismos surrealistas.  En cada una de ellas, los personajes son agredidos por su entorno a niveles insoportables; son víctimas de un abuso que sólo puede finalizar en violencia, y que a su vez, acaba por condenarles terminalmente.



Las que más me atraparon, fueron la del ingeniero Bombita, protagonizada por Ricardo Darín, y Hasta que la muerte nos separe, protagonizada por Érica Rivas. La primera, sobre un ingeniero con poca paciencia, enfrentado a la inaguantable burocracia; la segunda sobre las mortales consecuencias de la infidelidad.


Creo que en gran parte mi preferencia por estos dos episodios tiene que ver con el carisma y el talento de los dos actores principales. Darín, es el personaje gruñón por excelencia, el sujeto renegado que cautiva con sus buenas intenciones y su sentido del humor sarcástico; es ese tipo, con el que fácilmente nos sentimos identificados cuando tenemos “un día de mierda”. Por otra parte, Érica Rivas, es la perfecta encarnación, tanto de la histeria femenina, como de su perversidad. Y es que si es bien sabido que la mujer –de por  sí- es emocional, es de esperarse –también- que sus medidas de venganza sean radicales…


Para concluir, Relatos Salvajes es una película que toca con humor y mal humor, un filme plagado de ironías que arrancan medias sonrisas, pero que ante todo estremecen con sinsabor martirizante.


Ficha técnica

Dirección: Damián Szifron
Dirección artística: Clara Notari
Producción: Hugo Sigman, Pedro Almodóvar, Agustín Almodóvar, Esther García, Matías Mosteirín, Claudio Belocopitt, Gerardo Rozín
Guión: Damián Szifron
Música: Gustavo Santaolalla
Sonido: José Luis Díaz
Fotografía: Javier Juliá
Montaje: Damián Szifron, Pablo Barbieri
Reparto: Ricardo Darín, Oscar Martínez, Leonardo Sbaraglia, Eduardo Moga, Érica Rivas, Rita Cortese, Julieta Zylberberg, Darío Grandinetti
Países:  Argentina, España
Año: 2014
Género: Comedia negra
Duración: 122 minutos

martes, 7 de julio de 2015

De vuelta a las raíces

Terminator Genisys o el nuevo inicio del inicio




Por: Alexiel Vidam

Hace unos días fui a ver Terminator Genisys, un poco con entusiasmo, un poco con el miedo típico que se suele tener al prepararse para ver una secuela. Si bien me considero hincha del universo Terminator, hay que admitir que entre película y película, ha habido alguna que otra caída fuerte. Y es que por regla general todos amamos los filmes que nos dio James Cameron (The Terminator y Terminator: Judgment Day), pero hemos sentido cierta desazón al observar las secuelas posteriores (Terminator: Rise of the Machines y Terminator: Salvation).

Con Terminator Genisys me llevé una buena sorpresa. No sólo despierta el filin de las primeras Terminator; de por sí la película mantiene la emoción en todo momento, con un equilibrado empleo de escenas de acción, toques de humor, y nuevos bucles temporales que nos llevan a remembrar y conectar con las partes anteriores.

Vale decir, entonces, que esta última versión no podría considerarse del todo un reboot, pues toma en cuenta elementos de toda la saga.


Nuevos bucles y viajes en el tiempo

Kyle Reese
En esta nueva versión, viajamos nuevamente a 1984, reviviendo la llegada de Kyle a ese año en The Terminator. Sin embargo, por el contrario de lo que recordamos de esa película, aquí nos encontramos con una Sarah Connor que conoce perfectamente su destino -ser la madre la madre de John Connor- y todo lo que eso implica.

Sucede que tantos viajes y alteraciones en el tiempo, han acabado por revelarle a Skynet su posible derrota en el año 2029, de modo que, en lugar de enviar su primer androide al año 1984, opta por mandar un T-1000 al año 1973, para eliminar a Sarah Connor cuando aún es niña. Afortunadamente, un reprogramado T-800 logra rescatarla tiempo y revelarle lo que le deviene el futuro.  


Este hecho es crucial no sólo en la temprana preparación de Sarah Connor para todo lo que le espera, sino también en las siguientes acciones de Skynet, que optará por recrearse a sí mismo bajo la forma de un programa computacional en línea llamado “Genisys”,  deparado recién para el 2017.

Sarah Connor y su "guardián" el T-800
Como es de esperarse, se arma una maroma de paradojas que traslada la acción hacia cuatro distintos años: 2029 (año en que John Connor envía a Kyle Reese al pasado), 1984 (año al que viaja Kyle Reese), 1973 (recuerdos de la infancia de Sarah Connor y su interacción con los terminators), y 2017 (año al que viajan Sarah y Kyle finalmente para detener a Skynet).


Directa al “filin”


Personalmente, lo más resaltante de la película, es capacidad para transmitir emoción y el ingenio con el que maneja el asunto de los viajes temporales. Si bien de buenas a primeras el tema parece complejo, el filme sabe manejarlo de manera inteligente, explicándolo paso a paso y sin sacrificar por ello el ritmo narrativo.

Los personajes, están actualizados, refrescados a un tiempo más moderno, pero conservan la esencia de sus antecesores del mismo nombre. La nueva Sarah Connor (Emilia Clarke) recuerda, por su vestimenta y actitud aguerrida, a la Sarah Connor que interpretó Linda Hamilton en Terminator: Judgment Day, sólo que con una actitud bastante más relajada y ademanes parecidos a los que tenía el personaje de John Connor en esa misma película (en este nuevo filme, es ella quien se encarga de “humanizar” a su Terminator). De hecho, la rudeza de la protagonista choca con la personalidad de Kyle Reese (Jai Courtney), quien suponía haber ido al pasado para rescatar a una joven insegura e indefensa.

"¡Ven conmigo si quieres vivir!"

Por otra parte, volver a ver a Schwarzenegger en el papel del T-800 es un lujo de la película, una marca particular que se había dejado extrañar Terminator: Salvation. El papel que interpreta Arnie en esta ocasión, es similar al que observamos Terminator: Judgment Day y Terminator: Rise of the Machines: un amigo y un protector, una máquina que demuestra sentimientos muy a pesar de su naturaleza robótica, y que tiene esos toques infantiles al tratar de imitar la expresividad humana.

El entrañable T-800

El aspecto visual también está muy bien trabajado. Los efectos nos trasladan al lugar de la acción sino y nos hacen vivir la adrenalina. Es riquísimo, además, apreciar todos los guiños a las películas anteriores, tanto con la repetición de frases célebres (“¡Ven conmigo si quieres vivir!”) como con la construcción de escenas similares (el enfrentamiento con el T-3000 en la corporación Cyberdine recuerda muchísimo a la escena de Terminator: Judgment Day en la cual Sarah, John y el T-800 se enfrentan al T-1000 en Cyberdine Systems). Tomando en cuenta, además, que volvemos a ser testigos de la llegada de Kyle a 1984, apreciamos también la aparición del primer T-800 y una nostálgica reconstrucción de la escena en que asalta a un grupo de punks para quitarles sus ropas.


Particularmente disfruté mucho viendo esta película, hecha el fan de Terminator. Precisa para quien guste de los filmes de acción y toques futuristas, pero haya tenido también la oportunidad de ver las precuelas. Esto último importante, ya que de no ser así, no contará con los antecedentes argumentales necesarios para entender la historia, ni sentirán esa emoción melancólica del seguidor de la saga, al recordar antiguas escenas.




Ficha técnica

Dirección: Alan Taylor
Producción: David Ellison, Dana Goldenberg
Guión: Laeta Kalogridis, Patrick Lussier
Música: Christophe Beck
Fotografía: Kramer Morgenthau
Montaje: Roger Barton
Reparto: Arnold Schwarzenegger, Emilia Clarke, Jason Clarke, Jai Courtney, J.K. Simmons
País: Estados Unidos
Año: 2015
Género: Ciencia ficción, Acción, Aventura
Idioma: Inglés