lunes, 30 de noviembre de 2015

“The Rocky Horror Picture Show”: Proyéctate a la transexual Transilvania




Por: Alexiel Vidam

The Rocky Horror Picture Show era una película que venía intrigándome desde hace tiempo, debido a unas referencias que le hicieron en la película Las Ventajas de ser Invisible, y luego porque casualmente me tope en youtube con uno de sus hilarantes temas musicales (Touch-a touch-a touch me… I wanna be dirty… (8)). El travestido Doctor Frank-N-Furter, recostado en la portada del disco que figuraba en la pantalla, me seducía con una implícita invitación a ver la pela…

Y la conseguí. O mejor dicho, un amigo mío la trajo previa advertencia de que podía ser una experiencia insoportablemente pastrula. Por una parte creo que tenía razón; por otra, se le olvidó decir que The Rocky Horror Picture Show tiene un “algo” terriblemente seductor… que te atrapa en esa explosión de colores estridentes y canciones con letras tan burlonas como extravagantes.


Science fiction, double feature es un estribillo que no puedes quitarte de la cabeza, y es también el tema principal de la pela, con la que arranca todo; una cantaleta llena de nombres y referencias a clásicos filmes de horror y ciencia ficción serie B (a los cuales seguirá haciendo guiños en el resto del filme).

Luego hay un corte seco, hacia una escena que, en principio, parece no tener relación absoluta con el inicio. Una pareja acaba de casarse y la joven Janet Weiss (Susan Sarandon) atrapa el bouquet. Ni dos minutos después, su novio Brad Majors (Barry Bostwick), un tipo que se ve tan lelo y cucufatón como ella (enfatizando en los lentesazos de nerd), le pide matrimonio… y los dos tortolitos dando saltitos de aquí pa’ allá’ declarando su amor.


… Pero aguanten el lonche en el estómago, que ahorita la cosa se pone interesante.

La parejita decide ir a buscar a su amigo el Dr. Scott (Jonathan Adams) para contarle la buena nueva, cuando, en medio de la noche, les atrapa una tormenta y un pinchazo en la llanta del auto. No les queda otra que refugiarse en un tenebroso castillo sacado de Frankenstein o de la historia del Conde Drácula, donde les recibe un “hospitalario” jorobado (Riff Raff, interpretado por Richard O’ Brien, quien es autor de la obra original).


El amo y señor del castillo, es nada menos que un travestido científico loco con look vampirezco: el Dr. Frank-N-Furter (Tim Curry), quien les invita a ser testigos del despertar de su más brillante creación: Rocky (Peter Hinwood), un rubio, musculoso y descerebrado sujeto, destinado a cumplir las fantasías de su creador.  

Lo que sigue es un festín de bailes estrambóticos y situaciones disparatadas que pondrán a prueba la mojigatería de los recién llegados (hecho que, si bien jala el ojo hasta hoy en día, fue toda una bomba nuclear en los años 70). La risa se desata, tanto por el absurdo, como por el carisma del villano; y es que Tim Curry no puede ser más encantador en medio de la perversidad que refleja en su papel. Es uno de aquellos “malos” a los que es imposible odiar, que seduce con su atrevimiento y con el carácter lúdico que envuelve cada una de sus “travesuras” (crímenes). Definitivamente, el diálogo que mejor lo refleja, se da cuando Brad, tras un proceso de transformación de su personaje, pregunta “¿Y él qué ha hecho?”, y su amigo el doctor Scott le recuerda lo ocurrido con su sobrino Eddie (Meat Loaf).


Como punto aparte pero igual de importante, la banda sonora es hipnotizante. Los temas son pegajosos, vivos, provocan al espectador levantarse de su asiento y empezar a bailar al ritmo de los bizarros seres multicolor que aparecen en pantalla. Vale decir que la estética visual es un complemento fundamental para estos temas, pues no se trata sólo de la música, sino de una performance completa que hace que uno –mentalmente- se convierta en un personaje más del reparto.

Eso sí, no es un filme recomendado para quienes busquen pasar el rato con una narrativa clásica (de inicio, nudo y desenlace bien definidos), que esperen un filme donde “pasen cosas y haya un resultado específico”. No. Éste es un filme para dejarse atrapar, y –si me permiten la expresión-, para dejarse drogar por esa explosión de sensaciones audiovisuales.




Si te atreves a ver The Horror Picture Show, olvídate de que la silla es la silla… Chapa tu platillo volador y proyéctate a la “transexual Transilvania” que te ofrece el doctor Frank-n-Furter junto a todo su séquito.

Ficha técnica:

Dirección: Jim Sharman
Producción: Michael White
Idea original: Richard O'Brien (obra teatral homónima)
Guión: Jim Sharman
Música: Richard O'Brien
Fotografía: Terry Ackland-Snow
Montaje: Graeme Clifford
Reparto: Tim Curry, Susan Sarandon, Barry Bostwick, Richard O'Brien, Peter Hinwood, Meat Loaf
Países: Estados Unidos, Reino Unido
Año: 1975
Idioma: Inglés
Género: Musical, comedia, horror, ciencia ficción

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