viernes, 10 de enero de 2014

Libros VS. Películas

Hacia el fin de la saga circense


Por: Alexiel Vidam

Por fin acabé de leer los tres libros que componen Los Juegos del Hambre, la saga futurista del norteamericana Suzanne Collins. Como ya he comentado anteriormente, no tengo un paladar muy bestsellero, pero luego de ver las dos primeras películas, me hincó el bichito de leer la obra original y comparar.

Me atrevo a decir que entre la primera novela y la primera adaptación no hay gran diferencia, salvo lo ya mencionado en nuestro post anterior de “Libro vs. Película”: mientras que en la novela tenemos por narradora a Katniss, en la película observamos todo desde tercera persona. Partiendo de aquí, el libro explora más las motivaciones y conflictos de la protagonista, mientras que la película muestra jugadas políticas que en el libro sólo podemos intuir. Cabe remarcar también que en el libro las muertes y heridas son descritas con mayor crudeza, y que se nota más el esfuerzo de la protagonista por posar ante una cámara  (según avanza en el “juego”, ella va deduciendo lo que ven los espectadores y modifica sus acciones o gestos).

En el libro se nota mucho más la necesidad de
forzar el romance para la cámara.

La segunda película, en cambio, tiene ciertas modificaciones en el guión. Algunas le hacen gran favor a la historia, como el hecho de suavizar considerablemente el nivel de cursilería en el que cae Peeta. En la primera parte, él es un sujeto astuto, que sabe exactamente cuándo y cómo debe actuar para la audiencia. En la segunda, enfatiza tanto en su amor incondicional por Katniss y en su afán de sacrificarse por ella, que cae constantemente en el patetismo. En la película también notamos con mayor claridad los sentimientos del personaje (que en la 1 están disfrazados de conveniente actuación), pero nunca lo pintan tan edulcorado como en el libro. Otro punto que se ha modificado es la cantidad de información con que contaba Katniss sobre los rebeldes. En la novela, ella ya tenía cierta sospecha sobre la existencia del Distrito 13 antes de asistir al Vasallaje de los 25; en la película, en cambio, ella ni siquiera lo imaginaba, de modo que para nosotros, los espectadores, descubrirlo fue tan sorprendente como para ella.  

En el segundo libro, Katniss se luce bastante más como guerrera que
en la segunda película.

¿En qué punto supera ampliamente el libro a la película? Una vez más, en la forma en que se explora a la protagonista. En la versión cinematográfica nos cuesta entender sus sentimientos; no sabemos exactamente lo que está pensando, y nos resulta raro verla primero besando a Gale y luego besando a Peeta sin previa introducción (hablando en cristiano, nos da la impresión de que Katniss está “trampeando” mal). En el libro, en cambio, conseguimos un nivel de cercanía con ella que nos lleva a seguirla en su confusión. Katniss analiza su amistad de años con Gale y la manera en que se necesitaban el uno al otro para sobrevivir en el 12, y la compara con su relación con Peeta, surgida de una situación trágica que sólo ellos dos pueden comprender. A la vez, entendemos que por momentos actúa más llevada por la resignación o que busca desconectarse de sus propios sentimientos desesperadamente. Muchas veces, incluso, concluye en que no tiene tiempo para detenerse a cuestionar lo que siente, ya que sus acciones deben estar centradas únicamente en conservar la vida de los que ama.

La larga amistad entre Katniss y Gale también
más explorada en los libros.

Ahora, a diferencia de lo que me sucedió con el episodio anterior, donde luego de comparar concluí en que el libro me gustaba más que la película, aquí me cuesta elegir. No sólo el hecho de que Peeta sea mucho más carismático en el filme, pesa bastante (en el libro se va volviendo cada vez más pateable); hay otros dos elementos que también suben varios puntos a la adaptación: las actuaciones de Lynn Cohen (Mags) y Philip Seymour-Hoffman (Plutarch). Cohen, en su corta participación, demuestra ser una actriz magistral, ya que no requiere pronunciar una sola palabra para tocarnos el corazón. Con un par de gestos, esta señora logra transmitirnos su preocupación, su dulzura, su sabiduría, pero sobre todo… su nobleza. Philip Seymour-Hoffman, por su parte, no es un actor para desperdiciar, de modo que el guión le cede mucho más diálogos y movimientos importantes ligados al Vasallaje y al castigo de los rebeldes. En el libro, el personaje se ve un poco desconectado; apenas aparece al principio y luego al final. De hecho, la idea de enviar a Katniss de vuelta a los juegos nunca fue suya (ni siquiera para confundir a Snow). La mentalidad maquiavélica de este personaje, en la versión escrita, es explotada recién a partir del tercer libro.

Mags y Finnick

Sinsajo, la tercera entrega, pone la valla bastante alta para su adaptación cinematográfica (que será presentada en dos partes; una a estrenarse este año, y la otra en el 2015). No me atrevería a decir que es la mejor de las tres novelas, pero sí la más estremecedora. Si en la segunda parte, ya vemos a los personajes desgarrados, al inicio de ésta los tenemos totalmente desechos. Tras perder su hogar y más de un ser querido, Katniss debe levantarse de entre los escombros y asumir su papel de Sinsajo, símbolo de la rebelión. Su tarea no será fácil; hay demasiada muerte a su alrededor, demasiada culpabilidad. Por si fuera poco, aparecen nuevos conflictos mentales, ya que sus nuevos líderes (rebeldes) utilizan varios métodos similares a los del Capitolio: manipulación, sacrificio de vidas, tortura, información alterada, propaganda.


Veamos, pues, qué nos trae esta saga el 2014.


Un regalito:

Descarga en PDF las novelas En Llamas y Sinsajo, de Suzanne Collins dando click en las imágenes.

          

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