jueves, 28 de noviembre de 2013

The Hunger Tips


Por: Alexiel Vidam

¿Ya viste Los Juegos del Hambre: En Llamas? La hayas visto ya o todavía, aquí te dejamos algunos datitos interesantes tanto de la producción como de su relación con los libros originales. Como quien te pega el vicio…


Lío de tintes

Según opinión general, Jeniffer Lawrence (Katniss) se ve genial con el cabello castaño (o con el cabello negro, como en Silver Linings Playbook). Sin embargo, la verdad es que tanto ella como el actor Liam Hemestworth (Gale) por sus respectivos papeles en esta saga, seguro pensarás que son rubios de nacimiento, y tuvieron que teñirse para su respectivo papel. Caso contrario es el de Josh Hutcherson, cuyo cabello es naturalmente negro, pero tuvo que cambiarlo a rubio para interpretar a Peeta.


Buenos por malos

¿Recuerdan a la intimidante Clove, de la primera película? La actriz Isabelle Fuhrman (también conocida por su papel en La Huérfana), originalmente se postuló para interpretar a Katniss, pero los productores señalaron que era demasiado pequeña para el rol, de modo que le atribuyeron el papel de Clove. Algo similar ocurrió con Alexander Ludwig, quien se había presentado para interpretar a Peeta Mellark, pero acabó representando a Cato. Curiosamente, estos dos actores audicionaron para interpretar a los protagonistas, pero acabaron siendo los principales antagonistas.


Los otros “pro”

Como suele pasar en las adaptaciones, hay ciertos detalles de los libros, que las películas pasan por alto. Uno de estos detalles, es que los tributos del Distrito 4, también son profesionales (vale decir, que reciben entrenamiento especial desde pequeños). En Los Juegos del Hambre: En Llamas, nos acercamos un poco más a los tributos de este distrito ya que dos de ellos se convertirán en los nuevos aliados de Katniss y Peeta: Mags y Finnick.


Más vieja que Matusalén…

En la versión fílmica, las habilidades de la anciana Mags son casi desconocidas. Lo único que resalta de ella es su nobleza al sacrificarse para defender la vida de otros. Sin embargo, en el libro se detalla que Mags es experta en hacer anzuelos casi a partir de cualquier objeto. También tiene la habilidad de coser recipientes con tal destreza que el agua no se escapaba por ningún lado. Según el cálculo de Katniss, Mags vendría a ser el único personaje de la trilogía que se encontraba con vida antes de que se inicien los Juegos del Hambre.


“Damo de compañía”

En Los Juegos del Hambre: En Llamas, la primera conversación entre Katniss y Finnick (tributo del Distrito 4) está cargada de sarcasmo. Finnick es un sujeto orgulloso tanto de sus habilidades como de su belleza física (características que le valieron más patrocinios que ningún otro tributo en la historia de los juegos). Katniss se burla de él preguntándole cómo es que la gente suele retribuir su compañía. Este sarcasmo no queda del todo claro en la película, pero en el libro se llega a explicar que Finnick, luego de salir vencedor en los juegos, fue obligado por Snow a prostituirse entre los cargos importantes del poder y la clase alta.


De tributos a mentores

Luego de proclamarse vencedores de los Juegos del Hambre, los tributos pasan a ser mentores. Así, por ejemplo Mags fue mentora de Finnick, y Finnick fue mentor de Annie, de quien está enamorado. Para esto, Annie enloqueció al ver cómo degollaban al otro tributo de su distrito. Ella fue elegida para ir nuevamente a los Juegos del Hambre durante el Vasallaje de los 25, pero Mags se ofreció como voluntaria para salvar su vida.


Tributo rebelde

Al igual que Finnick, Johanna, tributo vencedora del Distrito 7, estaba destinada a ser “dama de compañía” para la clase alta, pero ella se negó rotundamente. Eso y sus múltiples insolencias contra Snow (de las cuales somos testigos en la segunda entrega de Los Juegos del Hambre) le valieron la pérdida de todos sus seres queridos; es por eso que en una escena ella le dice a Katniss que “a mí no me queda nadie”.


En nombre de Shakespeare

Según el libro, un “avox” es una persona que ha sido castigada por acciones rebeldes contra el Capitolio (vale decir, un traidor). Estos personajes tienen las lenguas cortadas y no tienen autorización para dirigirse a nadie sin haber recibido órdenes (vale decir que “avox” es un juego de palabras en griego que significa “sin voz”). Si bien en la película no se explica esta cuestión, observamos la presencia de Lavinia, una avox destinada a servir a los tributos. Curiosamente el nombre de este personaje hace referencia a la hija de Tito Andrónico en la obra de Shakespeare. El personaje shakespereano había sido ultrajado sexualmente y se le había cortado la lengua para que no pudiese delatar a sus agresores.

martes, 26 de noviembre de 2013

Combate Mortal



Por: Alexiel Vidam

El género cinematográfico de Artes Marciales tiene como característica central la utilización de escenas de combate con uno o más sistemas de Artes Marciales –valga la redundancia-. Uno de los más populares es el Kung Fu, por sus formas vistosas y acrobáticas, pero también existen películas sobre Karate, Judo, Kenjutsu, entre otras. Una de las figuras más representativas del cine de samuráis fue Akira Kurosawa, quien centraba más sus filmes en el fondo psicológico y espiritual de los personajes, descuidando el aspecto coreográfico. Por el contrario, aparecieron esas películas que mostraban la vistosidad del Arte Marcial, descuidando bastante el argumento.

Con los años, el género ha ido evolucionando. Actualmente, muchos directores de mayor nivel cinematográfico rescatan el lado estético de las Artes Marciales, presentándolas también como pieza fundamental de su cine de época.

A continuación, ofrecemos una variada selección de las mejores escenas de combate del cine de Artes Marciales.


El mejor de los maestros



Tal vez no muchos han escuchado hablar sobre Yip Man, pero sí sobre su archifamoso alumno Bruce Lee. Yip Man fue considerado en su tiempo el mejor maestro de Artes Marciales del mundo, y fue el primero en enseñar abiertamente el estilo Wing Chun de Kung Fu (caracterizado por golpes y bloqueos cortos de gran velocidad, aprovechar la fuerza del contrario y fuerte manejo de energía interna o “Chi”). En la película que lleva su nombre (de 2008), Yip Man (Donnie Yen) le dio una lección a 10 cinturones negros de Karate que pretendían destrozar la moral de los peleadores chinos. Era la época de la invasión Japonesa y Yip Man había vivido en carne propia el empobrecimiento de su país y la violencia que azotaba las calles. Enfurecido por la muerte de su amigo el maestro Lao, Yip Man reta a 10 japoneses y los deja en el suelo, con la cara ensangrentada y varios huesos rotos (brutal la toma en que rompe la pierna de un japonés, enganchándola y clavando un puntapié directo a la articulación).


El “Cásico”


Hay una frase popular que dice que Chuck Norris es inmortal porque sabe que en el Cielo lo espera Bruce Lee. No podíamos dejar de mencionar la última escena de la película The Way of The Dragon (1972) en la que Norris y Lee se enfrentan en el Coliseo Romano, considerada “el clásico” de las Artes Marciales. En esta escena observamos cómo el campeón mundial de Karate (Norris) pone en aprietos a Lee (Kung Fu), que al notar la habilidad de su oponente, se la toma en serio y acaba por darle una paliza. Lo que muchos no saben (y mis conocimientos sobre la materia me permiten decirlo) es que el “estilo” que usaba Bruce Lee en sus películas, tenía, en verdad, muy poco de Kung Fu, ya que él apenas entrenó 6 meses con Yip Man –que no le reconoce como alumno- antes de mudarse a San Francisco (y esto da para un artículo más extenso). Eso no quita, sin embargo, que Lee haya sido un gran peleador y estudioso de las artes de combate (además de saber ALGO de Kung Fu y de Tai Chi, aprendió técnicas de Karate, Judo, boxeo, esgrima, lucha grecorromana, etc.), y que se le reconozca por haber abierto el mercado de las Artes Marciales chinas a occidente.


“Borracho pego mejor”


Si querías una excusa para pegártela más seguido, ésa te la da Jackie Chan en su película El Maestro Borracho. Luego de entrenar duramente con el maestro So Chan, Wong Fei Hung (Jackie Chan) debe utilizar las técnicas de los 10 dioses ebrios para vencer a un sicario que pretende matar a su padre. Estos estilos consisten en una serie de movimientos “torpes” (en verdad están calculados) que confunden al oponente, y a la vez, incorporan una característica de cada dios (por ejemplo “Lu, el dios de la fuerza interior” o “Lan, el borracho de la pierna de hierro”). Jackie Chan, quien aprendió los estilos tradicionales del Kung Fu desde su infancia en el teatro de Pekín (la mayoría de obras eran épicas, basadas en antiguas leyendas), para esta película estudió los 10 estilos mencionados y a partir de ello creó su propia versión llamada “El Mono Borracho”.


La Mantis contra el Borracho


Personalmente, creo que éste debería ser considerado el verdadero “clásico”: Jet Li –campeón de Wushu (Kung Fu acrobático)- Vs. Jackie Chan –experto en Kung Fu tradicional-. En esta escena épica, que pertenece a la película El Reino Prohibido, Jackie Chan emplea, una vez más, el estilo borracho, para enfrentar al clásico estilo mantis de Jet Li. Ellos se disputan un bastón mágico para devolvérselo al Rey Mono (Sun Wu Kong, interpretado también por Jet Li) y vencer al malvado dios de la guerra. La pelea es sumamente reñida aunque la balanza se inclina ligeramente a favor de Li, por ser el protagonista del filme (yo opino que en la vida real ganaría Chan, dado que el Kung Fu tradicional es mucho más aplicativo que el Wushu –utilizado más en exhibiciones-). Un dato curioso de esta película es que también toma como base la obra china Peregrinación hacia Oeste, en la cual también se inspiró el anime Dragon Ball.


El Arte de la Lucha


Entrando un poco más en el cine de autor, Zhang Yimou nos trajo en 2002 una joya llamada Héroe, que además de contar con personajes interesantes, sorprendentes giros argumentales  y una fotografía magnífica, cuenta con coreografías de lucha que resaltan el lado más artístico del Kung Fu. Una de las escenas más impresionantes es la de Luna (Zhang Ziyi) y Nieve Voladora (Maggie Cheung), cuyo contraste de color (el rojo sobre el dorado), resalta la sutil fatalidad de los movimientos. El motivo de la contienda es la muerte de Espada Rota (Tony Leung Chiu Wai) a manos de Nieve Voladora luego de la infidelidad de éste. Luna quiere vengar a Espada rota, pero la superioridad de Nieve es evidente. Los movimientos de ambas son ligeros, acrobáticos y veloces. Por momentos la cámara congela el movimiento en el aire. Se siente el misticismo de la espada china que es también aquí el alma del artista marcial.



Espadachina ciega



Siguiendo con la filmografía de Zhang Yimou, tenemos otra obra de arte en la que el Kung Fu toma suma importancia: La Casa de las Dagas Voladoras, otra de esas películas que te quema las neuronas con un giro argumental 180°. Según el inicio de la historia, el gobierno de la Dinastía Tang se ha corrompido, surgiendo a raíz de eso, un grupo rebelde llamado Las Dagas Voladoras. Un oficial de la armada gubernamental se encuentra en busca de una de sus miembros más importantes, una joven ciega (Zhang Ziyi) que se esconde en una casa de entretenimiento. Una de las escenas más impactantes se da cuando el militar reta a la falsa bailarina a un juego de sonidos que incluye pasos de danza. En medio del baile, ella le roba la espada y lo ataca, iniciando un ágil combate de Jian (espada china) contra Dao (sable chino). Al igual que en Héroe, aquí se luce mucho la velocidad y la acrobacia; se contrasta la sutileza aparente de un movimiento, con su mortalidad. La fotografía y el color también son fundamentales en cada escena; típico de Zhang Yimou.



El lado místico



Otro de los grandes que se atrevió a incursionar en el género de Artes Marciales es Wong Kar Wai, quien nos presenta su propia versión de la vida de Yip Man en su película The Grandmaster (2013). Este biopic se centra más en el lado filosófico del Kung Fu; los diálogos son sumamente importantes y tienen una profundidad que requiere paciencia. Lo mismo sucede con el ritmo de la acción, que va pausadamente y explorando la psicología de los personajes. Wong Kar Wai muestra el Kung Fu como una danza en la que uno se explora y se descubre, dejando la parte efectividad agresiva para la última parte del filme (centrada en la invasión japonesa). Una de las peleas más importantes de la película se da entre Gong Er (Zhang Ziyi), marcialista norteña, y Yip Man (Tony Leung Chiu Wai), maestro sureño. Si él la vence, ella le enseñará la técnica de su padre, el gran maestro Gong Yutian. En esta ocasión, el Norte, más fluido y acrobático, se impone ante el Sur, con sus poses más marcadas y sólidas.


Tigre Agazapado, Dragón Escondido



Antes de ganar el Oscar a Mejor Director con The Life of Pi, Ang Lee ganó dicho reconocimiento con El Tigre y el Dragón, que también obtuvo el premio a Mejor Película Extranjera. En dicho filme, una entonces desconocida Zhang Ziyi interpretaba a Yu Jiao Long,  joven de la nobleza que huye del lecho nupcial para seguir su propio deseo de aventura. En ese camino, roba la espada del maestro Li Mu Bai (Chow Yun Fat), de modo que Shu Lien (Michelle Yeoh), compañera del maestro, decide recuperarla y convencer a Jiao Long de que regrese con su familia. Ambos personajes son expertos en Kung Fu y dominan las armas chinas, de modo que el duelo entre ellas se cataloga como una de las mejores de escenas de Artes Marciales de la Historia del Cine. Jiao Long (Ziyi) empuña todo el tiempo el “Destino Verde” (la espada de Li Mu Bai), mientras que Shu Lien (Yeoh) necesita alternar entre distintas armas para poder hacerle frente (entre ellas el Dao –sable curvo-, la Chian Shu –lanza-, los garfios, los cuchillos, y finalmente la espada recta –Jian-).


Kenjutsu según Tarantino



Sabemos que Tarantino es un hincha acérrimo de las películas de Artes Marciales. En Kill Bill hizo homenaje a ellas desde el traje amarillo de Uma Thurman (el de Bruce Lee en Operación Dragón), hasta la lucha de Katanas (espadas japonesas) en la escena del restaurante. Esta escena, precisamente, es una de las más emocionantes del filme y hace alusión a las películas de samuráis antiguas. Algo curioso es que esta secuencia tiene, por principal antagonista, a Gordon Liu (como Johnny Mo, líder del “Loco 88”). Liu es otra estrella del Kung Fu bastante popular en EE.UU. Quienes conozcan algo de Kenjutsu o Kung Fu, notarán que el actor sujeta la espada como si fuese un bastón chino, y utiliza el arma como si se tratase de un bastón de tres secciones (Kung Fu). Los otros actores, en cambio, sí sostienen la espada samurái en la forma correcta. En Kill Bill Vol. 2 también encontramos a Gordon Liu, esta vez como el maestro Pai Mei.


Los trucos del Ninja



Las películas de Gordon Liu suelen rescatar el respeto a todas las Artes Marciales y apegarse a las técnicas originales, evitando el uso de efectos especiales. En Shaolin Challenges Ninja, Ha-To (Liu), marcialista chino, está casado con una marcialista japonesa, lo cual les tiene en contienda constante. Por un malentendido, una de sus discusiones es interpretada por los japoneses como un duelo entre los estilos de sus países. Ahora Ha-To debe enfrentar a un japonés experto en cada estilo: un samurái, un karateka, un judoka, dos expertos en Kobudo –uno que usa los trinches o “sais” y otro que usa el nunchaku (vara de dos secciones)-, un experto en Yai –lanza japonesa- y finalmente, a un ninja. La pelea contra el ninja es la mejor de todas y la única que queda en “empate técnico” (en todas las demás vence el marcialista chino). En esta se aprecia claramente el estilo “tramposo” que caracteriza al ninja: esconderse, golpear por la espalda, aprovechar la oscuridad, correr, aprovechar las distracciones. El ninja nunca se planta de frente, ataca desde las sombras.


El honor del Samurái





Con los colonizadores, llegó también el opio a China, debilitando a la población. Ello generó las burlas de los colonizadores, que llamaban a los chinos “los enfermos de Asia”. La película Fearless retrata la vida de Huo Yuanjia (interpretado por Jet Li), héroe que rescató el honor de los chinos. La película cuenta con excelentes escenas de combate, pero el plato fuerte llega al final. Tras haber vencido a sus tres oponentes occidentales (inglés, español y francés), debe enfrentarse a un honorable luchador japonés. Primero utilizan armas: Huo Yuanjia usa el Nunchaku Triple (vara de tres secciones) y Tanaka (el japonés) usa la Katana (espada samurái). La pelea termina en empate (con ambos combatientes apuntando con el arma al cuello de su rival). Luego pelean a puño limpio (Huo Yuanjia con el Kung Fu y Tanaka con el Karate), pero en el intermedio Yuanjia ha sido envenenado y sale mareado al ring. Tanaka lleva bastante ventaja y Yuanjia tiene que hacer un esfuerzo descomunal para esquivar sus ataques y poder encajar un golpe. Sin embargo, Tanaka descubre lo ocurrido con Yuanjia y le declara ganador.


La Furia del Dragón



A pesar de que no ser un experto en Kung Fu –como hemos señalado-, no podemos negar el impacto de Bruce Lee. De hecho, aunque los maestros de Kung Fu critiquen duramente a Lee en el aspecto técnico (señalando que no conocía ni medio estilo completo), lo que sí le reconocen es el haber expandido las Artes Marciales chinas en una época en que lo único que se conocía en occidente era el Judo y el Karate. Otra de sus películas más conocidas es Furia Oriental, que toca nuevamente el tema de la rivalidad entre chinos y japoneses. La escena más emocionante es aquella en la que Chen Zhen (Bruce Lee), alumno del mencionado Huo Yuanjia decide vengar una burla por parte de los japoneses, a quienes además culpa de la muerte de su maestro. El estilo de Lee se basa sobre todo en golpes y patadas explosivas y contundentes. No usa una forma definida, pero podríamos describirle como un “Full Contact achinado”; un estilo de boxeo bastante fluido (influencia del Kung Fu) y potente que incluye patadas (las patadas altas eran uno de los fuertes de Lee). Su arma favorita, sin duda, era el Nunchaku (vara de dos secciones), que utiliza con bastante destreza como se observa en esta escena.


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lunes, 25 de noviembre de 2013

Feliz Navidad con Cinematosis y Libros Delivery



Cinematosis y Libros Delivery son marcas comprometidas con el desarrollo cultural y social del país. Acercándonos a la festividad navideña, el cine y la literatura se dan la mano para regalar una sonrisa a los 200 niños de la Institución Educativa 1281 AAHH Santa Maria, ubicada en el distrito de Ate Vitarte. La misión consiste en realizar un show de música y disfraces de películas en el cual los alumnos podrán obtener regalos, disfrutar de una chocolatada e interactuar con sus personajes favoritos de Star Wars y las películas más recordadas de Walt Disney.

La actividad se llevará a cabo el sábado 21 de Diciembre a partir de las 10 AM. Para que esto sea posible, las marcas organizadoras cuentan con el apoyo de Cosyplays de Corazón, Rebel Legion Perú, Legion 501st Peru, colegio Pamer de Chorrillos, Editora VUK y el estudio de abogados Torres y Torres Lara.


El público también está invitado a colaborar con la actividad mediante la compra de los productos que se estarán anunciando próximamente en el blog de Cinematosis Crónica (http://cinematosiscronica.blogspot.com) y el fan page de Libros Delivery (https://www.facebook.com/librosdelivery.libreria). El dinero obtenido de la venta de estos productos servirá para el desarrollo de la actividad. Para mayor información pueden comunicarse también con Alexiel Vidam al 991185773 o con Víctor Quirita al 998074070

De vuelta a los Juegos del Hambre



Por: Alexiel Vidam

El Vasallaje de los Veinticinco

Los 74° Juegos del Hambre han terminado. Katniss (Jennifer Lawrence) y Peeta (Josh Hutcherson), han salido airosos, burlando el juego sangriento del Capitolio. Ahora son un símbolo de esperanza para los sometidos, quienes empiezan a alzarse en actos de rebeldía.

Ante la imposibilidad de controlar la influencia de Katniss, el presidente Snow (Donald Sutherland) decide acabar con ella a toda costa. Por ello, convoca al Vasallaje de los Veinticinco, una versión mucho más sangrienta de los Juegos del Hambre, en la cual, “los trágicos enamorados del distrito 12” deberán enfrentar a los vencedores de los juegos pasados. Esta vez, sólo uno puede sobrevivir.



Luces, cámaras y muerte

Al igual que en la entrega anterior de la saga, nos trasladamos a Panem, este universo distópico dividido en distritos subyugados al  Capitolio. Ahí observamos una vez más el contraste entre la ostentosidad y la miseria, así como los primeros brotes revolucionarios en los distritos, quienes ven en Katniss y en el sinsajo una inspiración para levantarse contra los abusos del sistema.

El problema que debe afrontar Katniss ahora no es sólo sobrevivir, sino evitar, a toda costa, una guerra que pudiese acabar con la vida de sus seres queridos. Por ello, debe ir en contra de sus principios y dar una gira junto a Peeta, alabando la bondad del Capitolio por permitirle vivir su “romance” con el susodicho. Ambos personajes deben, entonces, recrear constantemente la imagen de figura ideal frente a las cámaras que los acosan constantemente.


En esta segunda parte, observamos también el desgarro de los protagonistas. Antes teníamos muchachos asustados pero inocentes a fin de cuentas. Ahora ellos están marcados por la muerte y sufren de pesadillas constantes en las que se ven matando a otros jóvenes de su edad. Por si fuera poco, deben repetir el trauma de los juegos, pero esta vez contra asesinos profesionales. Nuevamente, surge el dilema de tener que formar alianzas que luego deberán romper, anteponiendo, siempre, la propia supervivencia.


Un personaje particularmente interesante es Plutarch Heavensbee (Philip Seymour Hoffman), nuevo Vigilante Jefe del Capitolio, quien durante todo el desarrollo del filme se presenta como un hombre corrupto y leal a Snow, y termina por ser un talón de Aquiles. Asimismo, se observa la transformación y mayor participación de algunos personajes secundarios de la primera parte. Effie (Elizabeth Banks) se ha humanizado; ya no es esa vieja antipática y excesivamente plástica de la parte 1; por el contrario, se muestra apenada y solidaria con los dos tributos del distrito 12, a quienes ha tomado cierto cariño. Gale (Liam Hemsworth) también entra a tallar con mucho más peso aquí, haciendo sentir sus celos hacia Peeta y sus fervientes deseos de rebelión.

Snow (Donald Sutherland) y Plutarch (Philip Seymour Hoffman)

La parte más floja del filme, es la que se refiere al desarrollo del triángulo amoroso. En la primera parte se entiende con mucha más claridad que el romance entre Katniss y Peeta surge como una construcción de cámaras que, poco a poco y sin querer, se va distorsionando y conflictuando a los personajes. En esta segunda parte, se ve un poco forzado el distanciamiento entre ellos al inicio del filme. No se entiende por qué Katniss llega al extremo de no querer hablar con Peeta. Ello, cambia de manera abrupta al enterarse de que deberán participar en el Vasallaje. Entonces vemos a Katniss sumamente preocupada por la supervivencia de Peeta, y ya en plena contienda, se observan claras demostraciones de afecto sin introducción consistente. Fastidia, además, que estas demostraciones sean mucho más emotivas que las que tiene ella hacia Gale, su supuesto romance de toda la vida. Es decir, que si bien nosotros como espectadores esperamos que la pareja Katniss-Gale se separe para consolidar la pareja Katniss-Peeta, no se siente un desarrollo argumental lo suficientemente sólido que lleve de una situación a la otra, ni se explora a profundidad los sentimientos de Katniss, arista principal del triángulo.

Gale (Liam Hemsworth) y Katniss (Jennifer Lawrence)

 A pesar de este punto flojo, Los Juegos del Hambre: En Llamas, cumple con su objetivo principal, que es entretener. La historia consigue atrapar al espectador de inicio a fin. A ello debemos sumar aquellos detalles interesantes que ya se habían planteado en la parte 1, que corresponden a la crítica de temas actuales como la televisión basura, los sistemas políticos dictatoriales y la mala publicidad. Digamos pues, que nos encontramos ante una versión popular y bastante más fresca de 1984, que combina de manera equilibrada la crítica social con la aventura y el romance, consolidando una inteligente y bien lograda película comercial.



Ficha técnica:


Dirección: Francis Lawrence
Producción: Nina Jacobson, Jon Kilik
Guión: Simon Beaufoy, Michael Arndt
Idea original: Suzanne Collins
Protagonistas: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Liam Hemsworth, Woody Harrelson, Philip Seymour Hoffman
País: Estados Unidos
Año: 2013

jueves, 7 de noviembre de 2013

Making Off

Director de Rocanrol 68 habla sobre su ópera prima



Nos reunimos con Gonzalo Benavente Secco, director de Rocanrol 68, y conversamos con él sobre la realización del filme así como acerca de las motivaciones que lo llevaron a concretarlo.


Entrevista: Alexiel Vidam

Cámara: Víctor Cerpa

Edición: Cinematosis & Bloggeando en Lima

martes, 5 de noviembre de 2013

Al ritmo del Rock



 
Por: Alexiel Vidam

Fui a ver Rocanrol 68 sin mucha expectativa, luego de leer varias críticas en las que simple y sencillamente, se le hacía puré. Mi sorpresa fue más que grata, al encontrarme ante una película sumamente entretenida, que me arrancó varias carcajadas y mantuvo mi atención de inicio a fin.  

Esta es la historia de tres “señoritos” de la clase media-alta limeña en el año 68’. Ellos viven en La Punta, y tienen algunos retos para fin de verano: ir a un concierto de rock y, el más importante, tener enamorada. Si bien los protagonistas pertenecen a un contexto similar (clase relativamente adinerada, valores religiosos, padres conservadores), sus personalidades incluyen varios contrastes que conforman un matiz interesante: Manolo, el protagonista, es el más sensible, tímido y soñador; le gustaría ser director de cine, pero se siente presionado por su madre, quien lo induce a ser administrador. Bobby, por su parte, se las da de conquistador, pero es sumamente torpe para acercarse a las chicas; para preocupado por “salir de pito” y por demostrar ser el más macho de los tres. Finalmente, Guille, es el más “normal” del grupo, salvo por su pasión desenfrenada hacia el Rock, y en especial hacia Los Rolling Stones.

Siguiendo sus historias, nos remontamos tanto a momentos que remueven el “filin” de quienes vivieron la época (costumbres cotidianas, cambios de mentalidad, etc.), como la de aquellos que sentimos pasión por la música, el cine, y aspectos de la cultura pop. Yo particularmente disfruté aquellos diálogos en los que se hizo referencia a varios íconos cinematográficos, como la escena en que Emma, la vecina “hippy” de Manolo, hace alusión a la mentalidad cuadrada de los chicos, formando el mismo rectángulo que dibujó Uma Thurman a Travolta en la película Pulp Fiction. Hay muchas referencias también a Chaplin (con  mención especial a Tiempos Modernos), y a otros clásicos del cine de horror y ciencia ficción, como Metrópolis de Fritz Lang, y El Bebé de Rosemary, de Roman Polánski. En cuanto a las estrellas rocanroleras mencionadas se encuentran The Doors, Janis Joplin, Los Beatles, Los Rolling Stones, Jimmy Hendrix… y del rock nacional de la época, Los Yorks, Los Saicos, entre otros. De hecho, la canción que más identifica la película es, de estos últimos, el tema Demolición (1965), que va perfecto con las peripecias de estos jóvenes queriendo dárselas de “malos”; es imposible no identificarla, por ejemplo, con la escena en que Guille se roba el teléfono de la estación.


Demolición, de Los Saicos (1965), tema principal de la película.

Algunos señalan que las actuaciones son el punto más deficiente de la película, y que se perciben varios errores de script, como la aparición del logo de la Municipalidad del Callao. Considero que quien haya percibido el logo en mención, ha de haber hecho un análisis milimétrico de cada toma, ya que yo estuve atenta al instante preciso en que este error se hiciera presente, y en ningún momento lo encontré. En cuanto a las actuaciones, es cierto que son caricaturescas, pero no me parece que sea motivo de crítica, pues es eso precisamente lo que se busca en este tipo de historias. Hay que tener en cuenta que Rocanrol 68 es una reconstrucción anecdótica de los que pudieron ser recuerdos de personas de la época. Vendría a ser algo así como la puesta en escena de una serie de memorias peculiares y amenas contadas a un grupo de amigos.  De este modo, Rocanrol 68 busca, arrancar risas, y sacudir nostalgias, objetivo que, bajo mi criterio, es muy bien logrado. 

Escena que hace clara alución a Pulp Fiction, de Quentin Tarantino.

Tratando de ser imparciales, es cierto que al cine peruano todavía le queda bastante por desarrollar. Hay escenas algo flojas, como la de la ensoñación de Manolo estilo película musical. La coreografía dejó bastante que desear; quizás se pudo prescindir de ella o plantearla de un modo diferente. Faltó también dar un poco más de contenido a algunos diálogos o mostrar algún tema de los íconos de Rock extranjeros (aquí entra a tallar el tema de presupuestos, talón de Aquiles del cine nacional desde siempre). Aun así, pienso que muchas de las críticas presentadas a este filme hasta el momento se han pasado de venenosas, y tenido un afán especial por destrozarla.


De este modo, tras ver la película y disfrutarla, me sentí, no sólo en la obligación de rescatar sus aspectos positivos, sino además de recomendarla. Creo que en general se la van a pasar muy bien viéndola, y me alegra ver que el cine nacional va agarrando cada vez más vuelo y acogida en el público.



Ficha técnica:
Dirección: Gonzalo Benavente Secco
Producción: Augusto Tamayo, Nathalie Hendricks, Gonzalo Benavente Secco
Guión: Gonzalo Benavente Secco
Música: Paracutá
Sonido: Rosa María Oliart
Fotografía: Roberto Maceda Kohatsu
Vestuario: Leslie Hinojosa
Reparto: Sergio Gjurinovic (Manolo), Mariananda Schempp (Emma), Jesús Alzamora (Guille), Manuel Gold (Bobby), Gisela Ponce de León (Beatriz), Pablo Saldarriaga (Pablo), Lesli Shaw (Male).

lunes, 4 de noviembre de 2013

¿Madre ejemplar…?



Rosemary Woodhouse: la madre del demonio


Por: Alexiel Vidam

Si tuviésemos que elegir un personaje del cine al que vaya perfecto el refrán de “porque madre sólo hay una”, ése sería, en mi humilde opinión, Rosemary Woodhouse, la protagonista de El Bebé de Rosemary (también conocida como La Semilla del Diablo), uno de los filmes más populares de Roman Polanski. ¿Por qué? Pues digamos que Rosmary es la única madre que te aceptaría aún si fueses un demonio… en el sentido literal.

Rosemary Woodhouse (Mia Farrow) era una joven clasemediera neoyorquina casada con el actor Guy Woodhouse. Su vida era bastante normal, únicamente alterada por las frustraciones profesionales de su marido, y su anhelo ferviente de tener un bebé. No creía en historias de brujos ni duendes, hasta que se mudó al edificio Bramford, donde, inocentemente, esperaba tener una vida tranquila y feliz.

Las pesadillas de Rosemary
Por las noches empieza a verse acosada por extrañas pesadillas, y durante el día por la entrometida presencia de Minnie y Roman Castevet, la pareja de ancianos del apartamento de al lado. A partir del suicidio de su antigua inquilina, ellos comienzan a acercarse a Rosemary y su marido, haciendo de una suerte de padres sustitutos. Rosemary se siente invadida por ellos, especialmente después de confirmado su embarazo. Minnie la lleva a su médico particular (uno de los más reconocidos del país) y la compromete a beber extraños batidos de hierbas “vitamínicas”. Además, le da un amuleto de la buena suerte que desprende un extraño olor.

La protagonista es una mujer ingenua, delicada y sin mucho carácter. Su poca habilidad para comunicarse le impide transmitir con claridad sus miedos e imponer sus opiniones. Casi siempre se deja llevar por los criterios de otros, en especial por quienes parecen tener mayor experiencia, demostrando suma inseguridad en sí misma. Una de las escenas más inquietantes se da ella despierta de un fuerte desmayo y su esposo le comunica que la ha poseído. Ella se exalta en primera instancia, pero luego lo asume con normalidad. Se trata, pues, de una mujer sometida y acostumbrada a ser casi un objeto de los caprichos de un hombre a quien rara vez se atreve a contradecir. De hecho, durante la primera parte del filme, vemos a Rosemary aceptando las decisiones de su marido y culpándose de los problemas de pareja.


Esto cambia a partir de la segunda mitad, cuando Rosemary empieza a pensar como madre. Puesta en alerta sobre las historias demoníacas que giran en torno al edificio, así como por las extrañas muertes y desgracias ocurridas a seres cercanos, teme por la vida de su hijo. Empieza a asociar las visiones de sus sueños con sonidos raros que escucha y con los dolores poco comunes que siente. Decide pedir ayuda, pero no hay quien le crea. ¿Se está volviendo loca? Parece dudar por momentos, pero cree, en el fondo, que hay algo oscuro detrás. Sin más vueltas que darle, debe defenderse sola hasta las últimas consecuencias.


En este punto, nos damos con otro giro desconcertante y mucho más siniestro que acaba envolviendo al personaje principal…

Una de las escenas más memorables: "¿¡Qué le han hecho a sus ojos?!"