domingo, 10 de marzo de 2013

El Espadachín con la “X” en el rostro



Por: Alexiel Vidam

Kenshin Himura, también conocido como “Hitokiri Battousai” (“La Espada que Asesina”), es el samurái con la cicatriz en forma de “X” sobre el rostro, protagonista de dos largometrajes cinematográficos (uno animado y uno de acción real), dos series de video y una serie de anime para TV basada en una manga homónimo: Rurouni Kenshin. El personaje ficticio, a su vez, está inspirado en un personaje histórico, llamado Kawakami Gensai, uno de los cuatro “hitokiri” (“destajadores”) que lucharon para abolir el Shogunato e instaurar el gobierno Meiji en Japón.

Kenshin Himura es un personaje tan cautivador como interesante, debido a su carácter gentil que contrasta con esa frialdad y precisión al empuñar la espada. Se trata de un sujeto dual, pues lleva dentro de sí tanto al joven protector y de nobles sentimientos, como al terrible destajador que asesinó a miles de hombres durante la guerra civil.

Aprendió el arte de la espada desde niño, del hombre que le salvó de morir a manos de unos bandidos, Seijurou Hiko, maestro del estilo Hiten Mitsurgi, quien además de enseñarle, le hizo de una suerte de padre, pues él había perdido a sus padres a causa del cólera, y había sido vendido a la caravana que fue exterminada por los maleantes. Antes de ser adoptado por Hiko, se llamaba “Shinta” (“Corazón Noble”), pero al ser elegido como aprendiz de Samurái, se le dio un nombre más fuerte: “Kenshin”, que significa “Corazón de Espada”.

En un principio, Kenshin estaba destinado a aprender la técnica Hiten Mitsurugi para actuar como un defensor errante de los más débiles, pero los disturbios en el Japón de aquel entonces, le impulsaron a abandonar a su maestro y tomar un bando en la guerra civil. Él optó por unirse a las filas del Meiji Ishin, el grupo revolucionario que pretendía derrocar al Shogun y devolverle el poder político al Emperador. Debido su tremenda habilidad con la espada, el joven Samurái de 14 años es elegido para el triste oficio de “destajador”, de asesino de las sombras, encargándose de eliminar a importantes cargos políticos y militares del Bakumatsu (Shogunato). Kenshin asume este rol hasta los 19 años, cuando la muerte de una joven llamada Tomoe Yukishiro le marca la vida, y le completa la cicatriz en forma de “X” sobre la mejilla izquierda.


 La muerte de Tomoe, marcó para siempre la vida de Kenshin, quien, tras la caída del Bakumatsu y la instauración del gobierno Meiji, abandonó para siempre su rol de “hitokiri” (destajador) y adoptó la vida de “rurouni” (vagabundo), invirtiendo el filo de su espada en señal de su promesa de no volver a matar.


La “X” sobre el rostro

Durante su época de destajador, la única persona capaz de funcionar como “funda de la espada” de Kenshin, fue una joven llamada Tomoe Yukishiro. Ella inicialmente actuaba en conjunto con el grupo de los Oniwabanshu (ninjas al servicio del Bakufu) en un complot contra Hitokiri Battousai (Kenshin). ¿Su motivo? El destajador había asesinado a quien sería su futuro marido: Kiyosato Akira, miembro del Mimawarigumi (tropa de samuráis fieles al Shogun). La función de Tomoe fue mantenerse cerca del destajador bajo la máscara de mujer desprotegida, y averiguar su punto débil para que los Oniwabanshu pudiesen atacar. Sin embargo, al mantenerse cerca de Kenshin, Tomoe descubrió que en el fondo tenía buen corazón, y se enamoró de él. En un enfrentamiento entre el líder Oniwabanshu y Kenshin, Tomoe se interpone para defender a Battousai y es herida de muerte. Antes de fallecer en los brazos de su amado, dibujó con su daga el tajo que le faltaba a la “X” de Kenshin (la primera cicatriz había sido provocada por Kiyosato). Tomoe fue la razón que motivó a Kenshin a cambiar de vida una vez terminada la guerra civil.

Kenshin animado VS. Kenshin de imagen real

Kenshin vio por primera vez la luz en el papel, en las hojas en blanco y negro del manga dibujado por Nobuhiro Watsuki, responsable también de la idea original y guión. La serie de anime tuvo su primera emisión en 1996 y su primer largometraje cinematográfico fue lanzado a fines de 1997. El Kenshin animado respeta bastante las características del Kenshin original (salvo por la dosis de agresividad que suele ser suavizada para las adaptaciones a la pantalla de TV); un tipo de temperamento tranquilo y con ciertos matices cómicos salvo cuando se trata del momento de pelear, cuando su mirada se transforma en la del asesino que habita dentro de él. Si bien su apariencia física es frágil (característica que adopta de Kawakami Gensai, personaje histórico en el que se inspiró), se trata de un hombre de carácter firme, cualidad que refleja en la solidez de sus palabras, su postura los ojos intimidantes en los momentos de seriedad. Estas características, lamentablemente, se ven debilitadas, sino completamente disueltas, en la adaptación del personaje a una figura de carne y hueso.

A mi parecer, el actor Takeru Sato no alcanza la talla que requiere el personaje. Le falta esa solidez en los discursos del samurái, que le dotan todo el tiempo de esa fuerza y masculinidad que contrastan con su apariencia delicada. Kenshin en la cotidianidad es amable y un poco cándido, pero a la vez está lleno de humor, mientras que el “Kenshin” que nos presenta Sato, cae en unos niveles de candidez que pecan de patetismo, y en su faceta de battousai, resulta completamente inverosímil; no intimida, parece más un cantante de boy band japonesa disfrazado para un concurso de cosplay*. No podemos negar que sus coreografías de lucha quedaron bastante bien, pero eso no es suficiente para ser un battousai; ser Hitokiri Battousai no es solamente pelear bonito y hacer unas cuantas acrobacias, ser Hitokiri Battousai comienza por un vistazo capaz de congelar al enemigo.

Honestamente, ese “Kenshin” se me hace lamentable desde la interpretación hasta la forma en que ha sido construido físicamente. Creo que al director Keishi Otomo se le olvidó completamente que Rurouni Kenshin es una animación de época, vale decir, ambientada en un tiempo histórico real, y que, si bien al formato animado se le permiten ciertas libertades en el diseño (como, por ejemplo, el cabello rojizo del protagonista), el argumento es lo suficientemente realista como para haber ocurrido en la vida misma, por lo tanto, la adaptación cinematográfica debió ser, igualmente, de carácter realista, realizando los retoques necesarios para que cuaje como tal. Todos sabemos que los japoneses tienen –por fenotipo- el cabello negro, y que en aquel entonces no existía el tinte ni el gel, de modo que la aparición de personajes con el cabello rojo, rubio, o los peinados estilo “punk” le restan bastante verosimilitud a la trama; eso sin contar con que los diálogos son tan exagerados –al seguir cánones que sí se le permiten a la animación-, que muchos de los personajes parecen más bien caricaturas de sí mismos.

Lo peor de todo, es que al parecer los productores no se dan cuenta de la barrabasada que han cometido, pues piensan continuar con esta pésima versión en un segundo y tercer largometraje. Esperemos a que por lo menos las actuaciones superen en calidad a su antecesora, ya que Himura Kenshin es, originalmente, un personaje tan rico y apasionante, que causa pena verle encarnado en tan lamentable caracterización.


Kawakami Gensai, el Kenshin histórico

Kawakami Gensai, personaje histórico que Nobuhiro Watsuki observó para crear a Kenshin, fue, inicialmente, un samurái al servicio del Shogun, hasta que el Comodoro Perry llegó a Japón en 1853 y le forzó a abrir el país a las potencias extranjeras, hecho al que siguió una serie de tratados desfavorables para Japón.

Gensai se convirtió en un fiel servidor del emperador y perteneció al grupo Ishin Shishi, fuerza que combatía contra el shogunato. Gracias a su dominio del estilo Furanai Kenjutsu (“Relámpago Veloz”), se convirtió en uno de los Cuatro Hitokiri del Bakumatsu, un grupo élite de samuráis asesinos que se encargaban de “limpiar el camino” para la nueva era.

Acerca de su temperamento, se sabe que era capaz de mostrar calma y frialdad en momentos de mucha tensión. Existe una historia que cuenta que pudo controlar un incendio y se convirtió en héroe local. Físicamente, se sabe que era de rasgos finos y cabello largo, y que a distancia podía confundírsele con una mujer o un adolescente.

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3 comentarios:

  1. muuuy buen post.. solo q habia escuchado que la inspiracion de nobushiro habia sido miyamoto musashi.. pero me parece muy buena informacion.graciass

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  2. Hola.

    Me alegra mucho que te haya gustado el post :).

    He leído sobre Miyamoto Musashi. Se nota que también fue un guerrerazo; sin embargo, creo que la biografía de Kawakami Genzai encaja mucho más con la historia de Kenshin.

    Gracias por visitar Cinematosis; vuelve pronto :).

    - Alexiel

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  3. que buena la informacion, super detallada. saludos

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