lunes, 4 de junio de 2018

El nacimiento del héroe: "Han Solo, una historia de Star Wars"


Por: Jorge André Ruiz

La nueva entrega de la saga galáctica más importante llegó a nuestro país, y con ella, una gran expectativa por parte de los fans de esta popular franquicia, entre los que me incluyo.

Han Solo: Una película de Star Wars es un spin-off bastante agradable y fácil de disfrutar, todo ello a pesar de la polémica recepción del Episodio VIII: Los últimos Jedi; en consecuencia, el interés que tenía por ver esta película no era muy elevado.

A ello se sumaba el mal augurio que traía el que, durante la grabación, se haya despedido a los directores Phil Lord y Christopher Miller (The Lego Movie). Circulaban rumores además, sobre la falta de habilidad actoral del protagonista (Alden Ehrenreich); es decir, se pintaba un panorama bastante caótico.


Felizmente, Ron Howard entró a salvar el día en un momento en que la producción se estaba desmoronando. Incluso George Lucas estuvo presente durante las grabaciones y tuvo pequeños pero importantes aportes al producto final.

Sobre la película en sí, la trama cumplió con mis expectativas. Fue simple, sin caer en lo predecible -excepto por algunos detalles clave que sabíamos debían ocurrir. Mantuvo la coherencia a lo largo de la película y pudo sostenerse por sí misma sin necesidad de recurrir a giros radicales o forzar los eventos. Los personajes fueron empáticos para el espectador, aunque por momentos, algunos exageraron de forma innecesaria.



Las escenas de acción y persecución me mantuvieron al filo del asiento y con la adrenalina bombeando a más doce pársecs en el Corredor de Kessel. Los escenarios utilizados son impactantes y permiten que volemos dentro de nuevos planetas y sistemas que no aparecieron en anteriores episodios. La música está muy bien articulada con las escenas y logra el disfrute adecuado. Punto para el maestro John Williams y compañía.

Analizándola minuciosamente –alerta de spoilers- la historia sigue una línea común, y, hasta se podría decir, cliché de pareja-se-separa-cuando-intentan-huir, héroe-decide-volver-por-ella, se-encuentran-años-después-inesperadamente, vuelven-a-trabajar-juntos, las-chispas-del-amor-surgen y para cerrar con la clásica secretos-del-pasado-los-persiguen.



Sin embargo, la historia no pierde su encanto por ello y el romance entre el joven Han Solo (Ehrenreich) y Q'ira (Emilia Clarke) se ve convincente en la gran pantalla. Por otro lado, la cuota romántica entre Tobias Beckett (Woody Harrelson) y Val (Thandie Newton) me parece mucho mejor representada, pese a su brevedad.

Un tema en particular que me dejó contrariado fue la participación de la androide L3-37. Algo que he notado en las películas de Disney, es que están mostrando una postura interesante frente a diversos problemas sociales: el control del gobierno en Capitán América: El Soldado del Invierno; el racismo y discriminación en Pantera Negra y el problema frente a la escasez de recursos en Avengers: Infinity War.



En la película de Han Solo, L3-37 continúa con esta agenda, ya que promueve la idea de "igualdad de derechos y libertad para los andriodes". Incluso queda entendido que logró impulsar una rebelión en las minas de Kessel.

Si bien la idea que plantea es válida e interesante, me parece algo forzada en este contexto galáctico. No existe ningún otro caso, mención o indicio de esa temática en ningún otro momento de la franquicia cinematográfica.

Las referencias a esta idea de los derechos de los androides sí aparecen en la novela Last Shot (Último disparo), vinculada a este film y también en un artículo publicado por Wizards of the Coast en su página web en el 2004, dentro de una campaña RPG Living Force.



El concepto, a mi entender, es que Disney está tratando de resaltar, en este caso a través de L3-37, la lucha por las minorías con menos prerrogativas que el grupo dominante: las mujeres, algunos grupos étnicos y la comunidad LGTBIQ, lo que ha generado que se abra el debate sobre la vulnerabilidad en la que se encuentran estos grupos, pese a que nos encontramos en el siglo XXI.

Sobre los roles femeninos, destaca la trama en torno a Q'ira, claro ejemplo del padecer de las mujeres en sociedades en las que la injusticia gobierna. Hace mención a que "tuvo que hacer lo necesario para sobrevivir". Claro que al final ella estuvo jalando los hilos de su propio plan, pero eso es tema de otra discusión.



Otro rol femenino interesante fue el Enfys Nest (Erin Kellyman) quien al principio parece ser un lideresa malvada, pero cuyo trasfondo es entendible y hasta honorable, ya que más que encabezar piratas, se trata de rebeldes con causa justa: librarse del yugo del Imperio galáctico. Tiene una impresionante aparición inicial –muy al estilo de los merodeadores de Mad Max- en una palabra, espectacular y la música empleada, muy apropiada.

Volviendo al tema de la acción, las persecuciones tanto en el espacio como en los planetas son bastante intensas. Atención a la ruta para huir del bloqueo de Kessel. La película nos permite sentirnos –y sentarnos- en la cabina mirando hacia la oscuridad del universo: Hay más de una sorpresa, a la orilla de un vórtice de gravedad.



Hay algunas escenas, además, que nos recuerdan a las grandes películas de atracos, vaqueros y forajidos, en los que la vulnerabilidad de los rieles hacía de los cargamentos un blanco fácil para los ladrones. En este caso y yéndonos al especio, el atraco con botas de adhesión y rayos laser le dio un sabor especial/espacial a esta franquicia.

Con respecto a Lando Calrissian (Donald Glover), la escena en la que Han lo reta a un juego de cartas, nos recuerda a James Bond en Casino Royal. En sí, la película de Ron Howard, es una mezcla de Ocean’s Eleven y The Italian Job, pero al estilo Star Wars.




Como producto en sí, me gustó bastante y la considero recomendable para fans de la saga; del mismo modo, para cualquier persona que no haya visto, leído, ni oído hablar de Star Wars. ¿Existirá ese 1%?

Las dos horas de duración te mantendrán concentrado de principio a fin y no querrás perderte ningún segundo de la trama. No importa si te gustó o pareció un desastre el Episodio VIII, Han Solo: Una Historia de Star Wars continúa la línea de películas que inició la exitosa Rogue One y le da una perspectiva distinta al universo de Star Wars. ¡Qué la fuerza los acompañe!



Ficha técnica

Dirección: Ron Howard
Producción: Kathleen Kennedy, Simon Emanuel, Allison Shearmur
Guión: Lawrence Kasdan, Jon Kasdan
Historia: Basada en los personajes de George Lucas
Música: John Powell. John Williams
Fotografía: Bradford Young
Reparto: Alden Ehrenreich, Woody Harrelson, Emilia Clarke, Donald Glover, Thandie Newton, Phoebe Waller-Bridge, Joonas Suotamo, Paul Bettany
País: Estados Unidos
Año: 2018
Género: Acción, Aventura, Ciencia ficción

miércoles, 23 de mayo de 2018

Grandes esperanzas y amores desgarrados



Por: Alexiel Vidam

Grandes Esperanzas (1998) de Alfonso Cuarón, es una de esas películas que vale la pena repetir (debo haberla repetido unas cuantas miles de veces), y también de esas películas románticas que uno puede ver sin sentir un poco de vergüenza.

Es cierto que habla de amor romántico… un tipo de amor, que, por cierto, se encuentra bastante vetado/criticado en esta época moderna y progresista; sin embargo, ¿quién no podría identificarse con ella? ¿Quién no ha sentido ese amor desgraciado y sinsentido alguna vez en su vida? Creo que todos somos conscientes de que, lo que vemos en pantalla, no es lo que debería ser, ni el tipo de amor que desearíamos tener, pero no por ello dejamos de disfrutar de la historia y de la genialidad de la puesta en escena, ni de conectar con alguno de esos momentos que hoy preferíamos borrar de nuestras biografías.


Esta historia es, ni más ni menos, que una adaptación moderna de la novela homónima de Charles Dickens (1860). Cuenta la historia de Finnegan “Finn” Bell (Ethan Hawke), un joven que, desde su niñez, se encuentra locamente enamorado de Estella (Gwyneth Paltrow), una mujer manipuladora -y extremadamente seductora-, educada por su tía, la Sra. Dinsmoor (Anne Bancroft) para romper el corazón de los hombres.



Te destrozará el corazón. Dalo por hecho. Qué trágico. Ya estás enamorado. Y aún cuanto te garantice que esta muchacha te herirá terriblemente, la buscarás con afán. ¿No es grandioso el amor?

El primer obstáculo que percibe Finn, para alcanzar el corazón de Estella, es la diferencia social que existe entre ambos. Finn es un muchacho de clase media-baja, mientras Estella es la heredera de la adinerada y extravagante Sra. Dinsmoor. Sin embargo, repentinamente se abre para Finn una gran puerta de posibilidades (de “grandes esperanzas”): los dibujos que Finn hacía por afición, han llegado mágicamente a manos de una galerista que espera mostrar su trabajo en Nueva York. Todo indica que Finn cuenta con un patrocinador secreto, interesado en dar a conocer su arte al mundo.


Finn piensa que se trata de la señora Dinsmoor, quien pronto le revela que Estella –a quien él no veía por años- se encuentra en Nueva York. ¿Es que acaso la Sra. Dinsmoor estaba interesada en que él se reencuentre con Estella?

Lo que más me ha gustado de este filme, es, sin duda, la maestría con la que Cuarón ha conseguido adaptar un argumento tan clásico a los tiempos modernos. En la versión original, el protagonista sueña con convertirse en caballero; en la adaptación, busca convertirse en un pintor afamado y reconocido. El galanteo entre Estella y Finn también ha evolucionado a la época actual; ya no se trata de simples miradas, sonrisas, bailes e inocentes besos en la mejilla; la cosa se vuelve mucho más pasional y acorde con el romance contemporáneo.


De las interpretaciones, la que más me atrapó fue la de Anne Bancroft como esa anciana trastornada y obsesionada con atrapar al pobre Finn en la telaraña de la preciosa y nociva Estella. Este personaje, además, tiene la curiosidad de recordar en cierto modo al papel que años atrás se convirtiese en el más icónico de la actriz: la provocadora y neurótica Mrs. Robinson, de El Graduado. Mrs. Dinsmoor pues, pareciera ser una versión envejecida de Mrs. Robinson; como si ésta –años más tarde- hubiese llevado su neurosis al extremo límite.


Gwyneth Paltrow y Ethan Hawke, por su parte, interpretan bien el drama romántico de “gato y ratón”, donde el felino juguetea, divertido y sádico, con su presa antes de aplicar el zarpazo monrtal. Y de Robert De Niro… ni qué decir; sabe mostrar la excelencia que siempre le caracteriza hasta en el papel más pequeño. Él representa a esos “villanos muy simpáticos”, esos “tipos malos” que en muy en el fondo tienen buen corazón.



La fotografía y el arte son otros factores clave para completar la atmósfera del filme. El juego entre el verde, los rayos de sol que se cuelan, y las ramas secas en la casa de la Sra. Dinsmoor, construyen un ambiente excéntrico y extrañamente lúgubre, muy acorde con la atmósfera del personaje. Por otro lado, la lluvia en uno de los diálogos más dramáticos del filme recarga las frases de un desgarrado Finn de una intensidad conmovedora, capaz de atravesar al espectador.



Finalmente, y para cerrar con broche de oro, la música termina de construir ese ambiente místico y atrapante. Ella, sin mucho esfuerzo, es capaz de convertirnos en Finn, de identificarnos con sus anhelos y su amor tan apasionado e intenso, como irracional.



Ficha técnica

Dirección: Alfonso Cuarón
Producción: Art Linson
Idea original: Charles Dickens (de su novela Grandes Esperanzas)
Guión: Mitch Glazer
Música: Patrick Doyle
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Montaje: Steven Weisberg
Reparto: Ethan Hawke, Gwyneth Paltrow, Anne Bancroft, Robert De Niro
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 1998
Género: Drama romántico