martes, 17 de julio de 2018

"El Duque de Burgundy": Fetichismo y poesía audiovisual



Por: Alexiel Vidam

Creía que había completado mi ranking de la películas eróticas, hasta que uno de esos encontrones repentinos de la vida, me presentó El Duque de Burgundy (2014), un filme que no sólo resulta extremadamente provocador, sino también, tan hermoso en el sentido cinematográfico, como complejo y excitantemente inteligente en el aspecto narrativo.

El argumento va sobre el amor, pero sobre un amor completamente heterodoxo… Y cuando digo “heterodoxo”, me refiero a lo más heterodoxo de lo heterodoxo… tan heterodoxo, que es heterodoxo hasta para aquello que reconocemos como tal.


Para comprender mejor este trabalenguas, diremos que es la historia de la pareja compuesta por Evelyn y Cynthia (Chiara D'Anna y Sidse Babett Knudsen respectivamente), alumna y maestra de Entomología, especialmente dedicadas al estudio de las mariposas. Evelyn y Cinthya tienen una rutina que se repite a diario, en la cual un finge ser sirvienta de la otra, y, además de dedicarse a las labores de la casa, asume los castigos que la ama dispone, y de los cuales depende la carga erótica de la relación.



La tensión de la película gira en torno a la frustrada búsqueda de la felicidad en la felicidad del otro, en torno al sacrificio y a un equilibrio que tarda en dar luces. Los personajes alternan mutuamente sus roles de poder dentro de la relación, a la vez que la interacción se intercala con metafóricas figuras de mariposas, a veces disecadas y clavadas en la pared, a veces al libre vuelo.

De hecho, una mariposa que aparece con frecuencia en escena, es la mariposa nocturna, cuyo significado simbólico es, precisamente, el de la entrega, el sacrificio desinteresado y la felicidad conyugal. El título de la película, asimismo, se refiere a una tipo dentro de esta especie (Hamearis Lucina), y el término “Pinastri”, presente como pablara segura que usan los personajes en su juego sadomasoquista, se refiere a un tipo de oruga (animal que –por cierto-, se arrastra).



Entrando en los personajes, Cinthya, es una mujer de unos cincuenta y tantos años que parece sentirse agobiada por su edad, y que busca en Evelyn –unos 10 o 15 años menor que ella- un toque de frescura que la reviva. La historia da a entender, pues, que en algún momento la pareja se sintió plenamente cómoda en su juego de dominación y sumisión, hasta que los deseos de Evelyn van desatándose al punto de develar a una verdadera masoquista. Esto no parece cuadrar con la personalidad de Cinthya, quien, después del teatro, espera una noche de abrazos y frases románticas.

Es aquí cuando surgen los problemas, pues Evelyn comienza a sentirse frustrada y a dictar –una a una- las formas en que desea ser sometida por su amante; esto desgarra progresivamente a Cinthya, quien en principio accede a todos los mandatos de Evelyn, pero poco a poco demuestra actitudes pasivo-agresivas. Sin duda, uno de los elementos más ricos a nivel argumental, es la paradoja de roles entre estos dos personajes, en la cual, quien es dominante en lo físico acaba siendo sumisa en lo emocional y viceversa.



Por otra parte, en cuanto al trabajo estético, la película, es, por donde se mire, una completa exquisitez. Si tuviese que elegir una descripción en dos palabras, sería “poema audiovisual”, pues está llena de dobles interpretaciones, sugerencias y enigmas tanto dentro de lo narrativo como de lo elemental. Así pues, nos dejamos embriagar por una atmósfera onírica, en la que el desenfoque prismático entra en perfecta comunión con el sonido independiente del dúo Cat’s eyes.

Un detalle a resaltar dentro de este aspecto, es la maestría con la que el director Peter Strickland consigue que situaciones comúnmente perturbadoras y repulsivas sean vistas con total normalidad y magnificencia, llegando a despertar un fuerte deseo. De pronto, una golden shower o la solicitud de un inodoro humano son percibidas con la perfecta armonía del universo mágico al que pertenecen; ése que nos invita a relajarnos y asumir con serenidad la completa entrega.


La fotografía y la dirección de arte, en este aspecto, desempeñan un trabajo fundamental. No sería posible semejante construcción real-maravillosa, de no ser por la precisa selección de colores –entre rojos oscuros y azules pastel, de acuerdo a las escenas-, el excelente uso de iluminación y filtros –marcando la saturación- y unos decorados que nos trasladan a un espacio temporal indefinido, que podría situarse en un pasado no muy lejano o en el presente, en una zona apartada, campestre, e ideal para el desarrollo de un amor completamente atípico.


Catalogada como la mejor película de 2014 y una de las mejores de la década según el diario LA Weekly, El Duque de Burgundy es una pieza cinematográfica que ningún amante del arte y de la belleza misma puede dejar de ver.



Ficha técnica


Director: Peter Strickland
Productor: Andy Starke
Guión: Peter Strickland
Reparto: Sidse Babett Knudsen, Chiara D'Anna, Fatma Mohamed
Música: Cat’s Eyes
Fotografía: Nic Knowland
Edición: Mátyás Fekete
Año: 2014
País: Reino Unido
Idioma: Inglés
Género: Drama psicológico, romance, erotismo

lunes, 4 de junio de 2018

El nacimiento del héroe: "Han Solo, una historia de Star Wars"


Por: Jorge André Ruiz

La nueva entrega de la saga galáctica más importante llegó a nuestro país, y con ella, una gran expectativa por parte de los fans de esta popular franquicia, entre los que me incluyo.

Han Solo: Una película de Star Wars es un spin-off bastante agradable y fácil de disfrutar, todo ello a pesar de la polémica recepción del Episodio VIII: Los últimos Jedi; en consecuencia, el interés que tenía por ver esta película no era muy elevado.

A ello se sumaba el mal augurio que traía el que, durante la grabación, se haya despedido a los directores Phil Lord y Christopher Miller (The Lego Movie). Circulaban rumores además, sobre la falta de habilidad actoral del protagonista (Alden Ehrenreich); es decir, se pintaba un panorama bastante caótico.


Felizmente, Ron Howard entró a salvar el día en un momento en que la producción se estaba desmoronando. Incluso George Lucas estuvo presente durante las grabaciones y tuvo pequeños pero importantes aportes al producto final.

Sobre la película en sí, la trama cumplió con mis expectativas. Fue simple, sin caer en lo predecible -excepto por algunos detalles clave que sabíamos debían ocurrir. Mantuvo la coherencia a lo largo de la película y pudo sostenerse por sí misma sin necesidad de recurrir a giros radicales o forzar los eventos. Los personajes fueron empáticos para el espectador, aunque por momentos, algunos exageraron de forma innecesaria.



Las escenas de acción y persecución me mantuvieron al filo del asiento y con la adrenalina bombeando a más doce pársecs en el Corredor de Kessel. Los escenarios utilizados son impactantes y permiten que volemos dentro de nuevos planetas y sistemas que no aparecieron en anteriores episodios. La música está muy bien articulada con las escenas y logra el disfrute adecuado. Punto para el maestro John Williams y compañía.

Analizándola minuciosamente –alerta de spoilers- la historia sigue una línea común, y, hasta se podría decir, cliché de pareja-se-separa-cuando-intentan-huir, héroe-decide-volver-por-ella, se-encuentran-años-después-inesperadamente, vuelven-a-trabajar-juntos, las-chispas-del-amor-surgen y para cerrar con la clásica secretos-del-pasado-los-persiguen.



Sin embargo, la historia no pierde su encanto por ello y el romance entre el joven Han Solo (Ehrenreich) y Q'ira (Emilia Clarke) se ve convincente en la gran pantalla. Por otro lado, la cuota romántica entre Tobias Beckett (Woody Harrelson) y Val (Thandie Newton) me parece mucho mejor representada, pese a su brevedad.

Un tema en particular que me dejó contrariado fue la participación de la androide L3-37. Algo que he notado en las películas de Disney, es que están mostrando una postura interesante frente a diversos problemas sociales: el control del gobierno en Capitán América: El Soldado del Invierno; el racismo y discriminación en Pantera Negra y el problema frente a la escasez de recursos en Avengers: Infinity War.



En la película de Han Solo, L3-37 continúa con esta agenda, ya que promueve la idea de "igualdad de derechos y libertad para los andriodes". Incluso queda entendido que logró impulsar una rebelión en las minas de Kessel.

Si bien la idea que plantea es válida e interesante, me parece algo forzada en este contexto galáctico. No existe ningún otro caso, mención o indicio de esa temática en ningún otro momento de la franquicia cinematográfica.

Las referencias a esta idea de los derechos de los androides sí aparecen en la novela Last Shot (Último disparo), vinculada a este film y también en un artículo publicado por Wizards of the Coast en su página web en el 2004, dentro de una campaña RPG Living Force.



El concepto, a mi entender, es que Disney está tratando de resaltar, en este caso a través de L3-37, la lucha por las minorías con menos prerrogativas que el grupo dominante: las mujeres, algunos grupos étnicos y la comunidad LGTBIQ, lo que ha generado que se abra el debate sobre la vulnerabilidad en la que se encuentran estos grupos, pese a que nos encontramos en el siglo XXI.

Sobre los roles femeninos, destaca la trama en torno a Q'ira, claro ejemplo del padecer de las mujeres en sociedades en las que la injusticia gobierna. Hace mención a que "tuvo que hacer lo necesario para sobrevivir". Claro que al final ella estuvo jalando los hilos de su propio plan, pero eso es tema de otra discusión.



Otro rol femenino interesante fue el Enfys Nest (Erin Kellyman) quien al principio parece ser un lideresa malvada, pero cuyo trasfondo es entendible y hasta honorable, ya que más que encabezar piratas, se trata de rebeldes con causa justa: librarse del yugo del Imperio galáctico. Tiene una impresionante aparición inicial –muy al estilo de los merodeadores de Mad Max- en una palabra, espectacular y la música empleada, muy apropiada.

Volviendo al tema de la acción, las persecuciones tanto en el espacio como en los planetas son bastante intensas. Atención a la ruta para huir del bloqueo de Kessel. La película nos permite sentirnos –y sentarnos- en la cabina mirando hacia la oscuridad del universo: Hay más de una sorpresa, a la orilla de un vórtice de gravedad.



Hay algunas escenas, además, que nos recuerdan a las grandes películas de atracos, vaqueros y forajidos, en los que la vulnerabilidad de los rieles hacía de los cargamentos un blanco fácil para los ladrones. En este caso y yéndonos al especio, el atraco con botas de adhesión y rayos laser le dio un sabor especial/espacial a esta franquicia.

Con respecto a Lando Calrissian (Donald Glover), la escena en la que Han lo reta a un juego de cartas, nos recuerda a James Bond en Casino Royal. En sí, la película de Ron Howard, es una mezcla de Ocean’s Eleven y The Italian Job, pero al estilo Star Wars.




Como producto en sí, me gustó bastante y la considero recomendable para fans de la saga; del mismo modo, para cualquier persona que no haya visto, leído, ni oído hablar de Star Wars. ¿Existirá ese 1%?

Las dos horas de duración te mantendrán concentrado de principio a fin y no querrás perderte ningún segundo de la trama. No importa si te gustó o pareció un desastre el Episodio VIII, Han Solo: Una Historia de Star Wars continúa la línea de películas que inició la exitosa Rogue One y le da una perspectiva distinta al universo de Star Wars. ¡Qué la fuerza los acompañe!



Ficha técnica

Dirección: Ron Howard
Producción: Kathleen Kennedy, Simon Emanuel, Allison Shearmur
Guión: Lawrence Kasdan, Jon Kasdan
Historia: Basada en los personajes de George Lucas
Música: John Powell. John Williams
Fotografía: Bradford Young
Reparto: Alden Ehrenreich, Woody Harrelson, Emilia Clarke, Donald Glover, Thandie Newton, Phoebe Waller-Bridge, Joonas Suotamo, Paul Bettany
País: Estados Unidos
Año: 2018
Género: Acción, Aventura, Ciencia ficción