viernes, 17 de noviembre de 2017

Todos tenemos una Summer ("500 días con ella")



Por: Alexiel Vidam

Todos tenemos una Summer… o la hemos tenido alguna vez (y si no es así, la tendrás).

Summer es esa mujer que deslumbra a todos. La que despierta miradas, con la que el mundo sueña, la que llena lugares con sólo aparecer… o así la percibimos. No sabemos por qué, pues Summer es una simple asistente… sólo que con excelente gusto musical, y unos ojos resplandecientes ojos azules.

Hay que admitir que una chica a la que le gusten las mismas porquerías que a ti, no es algo que se encuentre todos los días (y menos si se sabe las canciones de The Smiths). El problema, es que ella nunca te tomará en serio. Eso la convierte en tu amor-odio.


¿Pero, es que ella carece de sentimientos… o somos demasiado idiotas?

Summer no cree en el amor. Yo sí; y tengo el gran defecto de creerme capaz de poder hacerle ver que el amor es real. Por este motivo, le seguiré la corriente con tal de que se quede a mi lado.

Total, ¿si hacemos todo como novios, cuál es la diferencia? La diferencia está en la propia inseguridad que eso te provoca. En el hecho de no sentirte reconocido, en no saber cuál es tu rol en todo esto, en no tener idea de si acaso mañana ella despertará sin ganas de verte.

Estás en el limbo. En un cálido limbo… Darías lo que fuera por no despertarte.



Y así, cuando menos lo esperas, es ella quien te despierta, y te dice “¡aún eres mi mejor amigo!”.

 To die by your side is such a heavenly way to diey la canción de The Smiths se ha terminado.

Tus gustos musicales ya no le contentan y tus bromas estúpidas ya no le provocan gracia.

Se te acabó el verano.



Es hora de despertar, reacostumbrate a la soledad, a la compañía de tu propia voz en tu cabeza.

Les echas la culpa a sus padres.

La separación de ellos le marcó la vida; por eso Summer no cree en el amor. Y la quieres de vuelta.

Desaparece.


Buscarla en otro cuerpo es inútil.

Y de pronto se ha casado.


Baila contigo y te toma de la mano por última vez, pero sólo porque quiere hacerlo.

Porque así es ella, porque siempre hace lo que se le antoja.

Summer es esa encantadora mezcla de impulsos egoístas.



Ella te dice que al lado de él ha encontrado esa seguridad que nunca encontró contigo.

Lo has hecho mal. Te rompes.

martes, 14 de noviembre de 2017

¿Tablas o cine?: Marilyn Monroe con faldas y a lo loco… y su versión teatral



Por: Alexiel Vidam

Hace unos meses estuve en Buenos Aires, donde tuve la oportunidad de ver una obra teatral que, además de dejarme boquiabierta con su impresionante y muy cuidado trabajo de producción, no paró de hacerme reír por un solo segundo. Esta obra, era Sugar, musical de Broadway inspirado en la película Some like it hot (remake –a su vez- de la película francesa Fanfare d’amour), que en castellano es conocida como Una Eva y dos Adanes o Con faldas y a lo loco, protagonizada por Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemmon.

Luego de haber gozado tanto de la obra, se me antojó ver la película para hacer la respectiva comparación.


Imágenes de la obra Sugar en el teatro Lola Membrives (Buenos Aires)

La historia es la misma. Va acerca de dos músicos desempleados y en quiebra –un contrabajo y un saxofonista- que, para ponerle la cereza al pastel de su desgracia, se convierten en testigos involuntarios de un asesinato entre mafiosos. A partir de entonces, su vida corre peligro y no les queda otra que disfrazarase de mujeres para ingresar en una orquesta de señoritas que viaja de Chicago a Florida. A partir de ahí, somos testigos de los entretelones que se formulan ante las hormonas alborotadas de los caballeros frente a tanta fémina en traje corto (o en ropa interior). La estrella de la orquesta –para esto- es Sugar (Marilyn Monroe), una muchacha con problemas de alcohol, que sueña con casarse con un millonario y cambiar de vida. Sin siquiera planearlo, Sugar seduce a uno y enamora al otro, haciendo que la situación se vuelva cada vez más enredada.


Como pueden observar, en sí el argumento es bastante simple y hasta se encuentra algo desfasado para el mundo de hoy. Sugar no es precisamente la heroína feminista que identifica a la generación actual, sino una joven insegura, enamoradiza, voluble, y que se define como “poco inteligente” por sus elecciones en el amor; por si fuera poco, su máxima aspiración es cazar un ricachón que la saque de la vida de cenicienta viciosa. Sin embargo, si lo entendemos dentro de su contexto temporal y sociocultural, uno puede llegar a “disculpar” ciertas deficiencias del personaje y dejarse llevar por una trama sumamente entretenida (que finalmente –ya por concluir- le acaba otorgando una importante virtud a la propia Sugar: -paradójicamente- la del amor desinteresado).


De los personajes, el que más atrajo mi atención fue el de Jerry/Daphne (Jack Lemmon), por su picardía, sarcasmo y por las propias situaciones que le plantea el guión; la forma en que el personaje entra en conflicto con su propia masculinidad es sumamente jocosa, y también las resoluciones que saca para salvar el propio pellejo. En contraste, el papel que interpreta Tony Curtis (Joe/Josephine) es bastante menos logrado, pero se enriquece bastante de las interacciones con su compinche. Otro personaje que destaca, a mi parecer, es el del Osgood Fielding III (Joe E. Brown), un millonario viejo-verde que queda prendado de las “faldas equivocadas”; su presencia –de hecho- crea varias de las situaciones más graciosas del filme.


Ahora, haciendo honor a la verdad, debo admitir que la obra teatral me gustó mucho más. Tengo la impresión de que esta historia, por el ambiente en que se desarrolla y el perfil de sus personajes, estaba hecha para ser realizada como musical, y en un ambiente lleno de color y ornamentos (cosa que no se da en el filme, que no es musical y es en blanco y negro). Pienso también que el guión de Peter Stone (diálogos) y Bob Merrill (canciones) supera bastante en gracia el planteado por Billy Wilder (director y guionista de la película). Vale decir que esta combinación entre nueva narrativa y género, permiten también a los actores brillar mucho más; en especial a Nicolás Cabré y Federico D’Elía –Jerry/Violeta y Joe/Josephine en la versión argentina-, quienes deben ponerse a bailar en tacones. Cabe agregar que la actuación de Gustavo Monje (Osgood), me pareció muchísimo más divertida que la de Joe E. Brown. No obstante, Marilyn Monroe sigue siendo Marilyn Monroe, la mujer capaz de enamorar a la cámara con una sola mirada; ella, a mi parecer, sí permanece insuperable.


Sea como sea, esta película es recomendable para quienes disfruten del cine clásico y de una buena comedia ligera. Les comento, también, que la obra teatral sigue vigente en el teatro Lola Membrives, de la Calle Corrientes, para quienes tengan la suerte de estar por Buenos Aires durante este mes de noviembre.




Ficha técnica

Dirección: Billy Wilder
Producción: Billy Wilder
Idea original: Richard Pottier (de su película Fanfare d'amour)
Guión: Billy Wilder, I.A.L. Diamond, Robert Thoeren, Michael Logan (libreto original)
Música: Adolph Deutsch
Fotografía: Charles Lang
Montaje: Arthur P. Schmidt
Reparto: Marilyn Monroe, Tony Curtis, Jack Lemmon, Pat O'Brien, Joe E. Brown
País: Estados Unidos            
Idioma: Inglés
Año: 1959
Género: Comedia
Duración: 121 minutos





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